(la “intro” de éste post es el de allá abajito)
Hace dos años mi amiga Michele comenzó a hablarme por el messenger, preguntaba si tenía ropa o juguetes que ya no quisiera. Me explicó que una de sus compañeras de trabajo iba a llevarlos a gente que los necesitara, el asunto me interesó y comencé a cuestionarle. Lupita (la chica que hacía la colecta) llevaba siete años haciendo viajes a provincia para llevar ropa, despensa, y juguetes. Viaja en una caravana de tres o cuatro autos, va con familiares. Yo decidí unirme a Michele y acompañarlos, así habría un auto más. Encontrar el lugar parece ser lo de menos “es fácil toparte la pobreza en México, desgraciadamente donde quiera hay hambre y necesidad”, me dijo la propia Lupita días después.
Fuimos a San Luis Potosí. Ése es frío y no pedazos. Repartimos las cosas en poblaciones cercanas a la capital (no alcanzo a imaginar cómo estarán los lugares más alejados y marginados). Durante el camino me preguntaba qué le diríamos a la gente, si llegábamos y dábamos las cosas así nada más, o qué demonios teníamos qué decir, qué cara poner...¿qué tal si alguien se ofende?, ¿y si nos corren?, ¿y si no les gusta lo que llevamos?. Nada de esto sucedió, todo fue muy sencillo, la escena era más o menos similar en cada lugar. Llegamos primero a una casita con un caballo afuera, no estaba pintada, no recuerdo si era de adobe. Lupita salió de su auto y le dijo a una señora, que curiosa se había asomado a ver quien llegaba, que traíamos unas cosas para regalar y si quería se acercara a ver que necesitaba. No nos preguntó quienes éramos, ni de dónde veníamos, sólo nos sonrió y dijo un tenue “gracias” cuando desde la puerta de su humilde hogar y sosteniendo unas sudaderas y algunas bolsas de arroz y frijoles, nos vió partir.
En las demás viviendas fue más sencillo, parecía correrse la voz y fueron los niños (mitad mandados por sus madres mitad entusiasmo propio) los que corrían a los autos. Ellos prefieren los juguetes, hubo algunos que pretendían engañarnos y se formaban doble. De inmediato empezaron jugar con todo, a ponerse los suéteres, a medirse los zapatos. Zapatos. Yo casi chillé el día que no encontré ese par de precioso diseño que me encantó en Zara, y a ellos sólo les importa que puedan meter el pie. Muchos de los niños estaban con zapatos rotos (heredados de algún hermano mayor), o en el peor de los casos, únicamente con huaraches.
Me sorprendió la facilidad con la que la gente aceptó las cosas, sin cuestionamientos ni exigencias.
Yo no pensé sentirme tan magníficamente bien al hacer lo que puede ser tan minúsculo.
Más que darle algo a esas personas, me lo dí a mí misma. Y sé que tal vez no es nada, que no cambia nada, que parece no significar nada, que no se está modificando sustancialmente una vida, que no estamos revirtiendo la debacle económica. Pero es lo que pudimos hacer, y lo hicimos. Porque hay millones que necesitan ayuda, y nosotros podemos ayudar a algunos.
La cosa está en suprimir una peda, un gustillo superfluo, alguna compra innecesaria que surge únicamente por compulsión. No es nada que se sufra mucho al perder.
No sé aún a que lugar llevar las cosas (vamos, que ni siquiera tengo auto), pero sé que se necesitan chamarras, sudaderas, cobijas, suéteres, y zapatos, dicen que será un invierno muy frío. Si hay éxito con ésta convocatoria, podría sumárseles despensas y juguetes. Queremos realizarlo en este mes, en lugares donde el frío azote más feo.
¿qué dicen?, opinen, ¡¡¡éntrenle!!!
Fuimos a San Luis Potosí. Ése es frío y no pedazos. Repartimos las cosas en poblaciones cercanas a la capital (no alcanzo a imaginar cómo estarán los lugares más alejados y marginados). Durante el camino me preguntaba qué le diríamos a la gente, si llegábamos y dábamos las cosas así nada más, o qué demonios teníamos qué decir, qué cara poner...¿qué tal si alguien se ofende?, ¿y si nos corren?, ¿y si no les gusta lo que llevamos?. Nada de esto sucedió, todo fue muy sencillo, la escena era más o menos similar en cada lugar. Llegamos primero a una casita con un caballo afuera, no estaba pintada, no recuerdo si era de adobe. Lupita salió de su auto y le dijo a una señora, que curiosa se había asomado a ver quien llegaba, que traíamos unas cosas para regalar y si quería se acercara a ver que necesitaba. No nos preguntó quienes éramos, ni de dónde veníamos, sólo nos sonrió y dijo un tenue “gracias” cuando desde la puerta de su humilde hogar y sosteniendo unas sudaderas y algunas bolsas de arroz y frijoles, nos vió partir.
En las demás viviendas fue más sencillo, parecía correrse la voz y fueron los niños (mitad mandados por sus madres mitad entusiasmo propio) los que corrían a los autos. Ellos prefieren los juguetes, hubo algunos que pretendían engañarnos y se formaban doble. De inmediato empezaron jugar con todo, a ponerse los suéteres, a medirse los zapatos. Zapatos. Yo casi chillé el día que no encontré ese par de precioso diseño que me encantó en Zara, y a ellos sólo les importa que puedan meter el pie. Muchos de los niños estaban con zapatos rotos (heredados de algún hermano mayor), o en el peor de los casos, únicamente con huaraches.
Me sorprendió la facilidad con la que la gente aceptó las cosas, sin cuestionamientos ni exigencias.
Yo no pensé sentirme tan magníficamente bien al hacer lo que puede ser tan minúsculo.
Más que darle algo a esas personas, me lo dí a mí misma. Y sé que tal vez no es nada, que no cambia nada, que parece no significar nada, que no se está modificando sustancialmente una vida, que no estamos revirtiendo la debacle económica. Pero es lo que pudimos hacer, y lo hicimos. Porque hay millones que necesitan ayuda, y nosotros podemos ayudar a algunos.
La cosa está en suprimir una peda, un gustillo superfluo, alguna compra innecesaria que surge únicamente por compulsión. No es nada que se sufra mucho al perder.
No sé aún a que lugar llevar las cosas (vamos, que ni siquiera tengo auto), pero sé que se necesitan chamarras, sudaderas, cobijas, suéteres, y zapatos, dicen que será un invierno muy frío. Si hay éxito con ésta convocatoria, podría sumárseles despensas y juguetes. Queremos realizarlo en este mes, en lugares donde el frío azote más feo.
¿qué dicen?, opinen, ¡¡¡éntrenle!!!
¡¡¡planeémoslo entre todos!!!
ACTUALIZACIÓN
CUANDO EL PLAN YA ESTÉ COMPLETAMENTE ARMADO-ESPERO QUE SEA EL VIERNES-, LO POSTEARÉ. PUEDEN MANDARME CORREOS A: olga.aranda@gmail.com, O SEGUIR DEJANDO COMENTARIOS EN ESTE POST CON IDEAS O PROPUESTAS DE LUGARES A DONDE IR.
¡GRACIAS!















