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domingo, 31 de octubre de 2010

Tarantineando Salerosamente

Las historias no saben bien si uno no cuenta los bonitos antecedentes que las adornan, los sutiles detalles que diferencían una imagen que cumple con el deber de informar, de la obra maestra que se convierte en una épica gráfica.

'Tonces empecemos acá, cuando inicié mi vida interneteril. La tontilla explicación de porqué elegí este nickname para mi blog, simple: admiradora nostálgica de Javier Solís y en especial de la canción Malagueña Salerosa, fanática recalcitrante del cine de Quentin Tarantino, amante confesa del Distrito Federal. Luego este blog me llevó a conocer a mis queridos amiguines, conpinches de las juergas que me alegrarían muchas noches " Do you know what this is? It's the world's smallest violin playing just for our lost happiness". En alguna de ellas, so pretexto del triunfo de un twitero en el ardid publicitario que se transformó en divertida parodia electoral, bebíamos en el centro de la ciudad, para ser exactos en la ya celebrísima cantina Salón Corona. Aquella noche de domingo formamos un grupo numeroso, cosa rara dado el día, pues por todos es sabido que los domingos son para dormir (deberían llamarse dormingos) y durante la noche hacer la tesis, el trabajo atrasado, o dejarse abrazar por la depresión y la ansiedad que nos provoca el inicio de una semana más y la vuelta a la rutinita de mierda de la que tanto nos quejamos cinco días a la semana.

Como éramos muchos y mucha la cerveza, el entusiasmo y la risotada estaban a más no pedir. La borrachera fue de proporciones épicas. Alguien fue sacado en brazos de un baño. Otro se cayó en Isabel la Católica al encapricharse con manejar una bicicleta en completo estado etílico.

Teníamos tantísima pila que nos mudamos de Cantina cuando cerraron el Corona. Nos dirigimos a la Dos Naciones, famosa por su caldo de camarón (¡Gratis!) y porque las muchachitas espantadas que no han visto mucho mundo pueden contemplar de cerca cómo trabajan las ficheras y los miserables que son en realidad los auténticos borrachos de cantina, o sea güey: un lugar kitsch donde los mozalbetes juegan a ser tipos duros con la consigna de que ser naco es chido. Yo la conocí porque en ese folklórico lugar mi mejor amiga de la universidad celebró su cumpleaños veintiséis por recomendación de su exnovio, un músico que aquella noche reprodujo casi perfectamente el diálogo de Mr. Brown sobre el verdadero significado de "Like a Virgin". Pero ese domingo de finales de enero el lugar estaba semivacío. Pusimos música en la rockola y bailé con dos amigos (no, no era un concurso de twist), al terminar la segunda canción, uno de ellos escuchó en la mesa cercana al viejo artefacto a un par de extranjeros hablando francés. En esos días yo empezaba a planear un viaje a Europa y había sido el objeto de muchas burlas por mi pobre desempeño en la belle langue. Entonces, porqué no, a mis amigos se les hizo fácil hablarle a los fuereños e invitarlos a nuestra mesa cumpliendo cabalmente con el cliché del mexicano amiguero, fiestero y hospitalario. Platicamos con un francés que viajaba solo y hablaba un español bastante entendible, el otro resultaría un canadiense que no se comunicaba más que en inglés pero llevaba una cámara con la que inmortalizó nuestra radiante salida de la cantina en la madrugada. La magia de la supercarretera de la información -slogan noventero- nos permitió seguir en contacto con el franchute, al día siguiente ya éramos amigos en facebook.

Mi nuevo amigo cumplía cabalmente con el cliché del francés que se enamora de México: adora los tacos al pastor, la cerveza mexicana, sabe casi todos los equipos de la liga nacional, le gusta el español y no dejaba de alabar lo maravilloso que es nuestro país, como dato curioso comparte apellido con la señora de Nicolás Sarcozy. No supe bien cómo es que los demás y yo nos convertimos en sus guías de turista por un par de días, un poco por gusto pero más por una extraña obligación de no dejarlo paseando solo en la ciudad. El último día, justo antes de partir al aeropuerto, todavía lo llevamos a Garibaldi a probar el pulque, cosa que también valió para mí pues nunca antes se me había presentando tal oportunidad.
¿Rink? Oh, the mexican emperors suena como mexicana empedarse.
Lo hice con bastante suspicacia y terminé adorando su sabor a tal grado que ese día a pesar de que el visitante ya había dejado el territorio, busqué otra pulquería en el centro (¿por qué no?) y de nuevo sin saber cómo, empezamos a platicar con un grupillo raro como extraído de 1999, donde una chica hablaba de la huelga de la UNAM y la gratuidad de la educación con el tono más fresa posible y con evidentísimo arrastre de letras, recordándome vívidamente a los chairos de la prepa seis y la huelga de aquel año. Era un pintoresco, lamentable y terriblemente extraño grupo de personas que ahora a los sociólogos y comunicólogos les gusta llamar con notoria preocupación "ninis", un pseudopoeta -poetwittero- que en cada oración usaba la palabra "goooeii", un estudiante de diseño que me contaba de raves y de que trabajaba como chofer para pagarse la escuela y supongo que sus gustos junkies.
La greña del muchacho poeta. Díganme si no es un corte noventero. Niéguenlo. Ella es la chica guapa. En la foto no se ve pero tenía un cuerpazo.

Y sí, todos se habían conocido en la pulquería esa misma tarde. Apenas eran las nueve de la noche y fuimos a otro lugar, por más pulque. En el trayecto la chica guapa estaba tan bebida que se detuvo a orinar sin asomo de pudor atrás de un auto -y sin otro al frente que la tapara- en pleno Mesones. "Órale con la ruca reloca que se quedó orinando allá atrás" comentó el poeta. ¿Qué hacía yo con esa gente y por qué no me iba? Tal vez era la escuincla espantada, aunque entrada en años, con ganas de conocer esos mundos de los cuales siempre había sido sólo una gris espectadora a través del cine kitsch. "Well, let's just say I like to -try- live dangerously". Pláticas inconexas y bastante risibles (en mis interiores no dejaba de burlarme del bobo que me resultaba el poeta) prosiguieron un par de horas en otro local con un mobiliario que casi parecía sacado de un lote baldío y gente que fumaba mota como si estuviéramos en Ámsterdam. Un lugar al que con mucha probabilidad no regresaré y que en otras circunstancias no visitaría.
"No subject will ever be taboo. Except, of course, the subject that was just under discussion. Now, if any of you sons of bitches got anything else to say, now's the fucking time!"

Llegué a casa a las once de la noche sin rastro de borrachez pero sí con un notable cansancio después de tanta juerga seguida y combinada con trabajo freelance " It's mercy, compassion, and forgiveness I lack. Not rationality". Eran las aventuras estúpidas y sensuales que nunca en mi mocha y recatadérrima existencia me había permitido tener. Era presenciar por una noche algo que debí conocer a los diez y nueve años y no a los veintisiete. Eran los primeros días de febrero.

El francés nos mandó un mensaje hace poco, vendría de viaje por dos meses con su mejor amigo -malditos, tienen tantas vacaciones- y esperaba vernos de nuevo. Lo vimos el viernes y ese día quedamos en cumplir una de las actividades que nos faltaron por hacer la última vez, ir a la lucha libre. Hubiera sido el domingo pero ese día jugaba el América y n'été pas possible (puaj). El martes sería. Llegado el día no pudimos ponernos bien de acuerdo y para cuando me confirmaron era muy tarde para avisarle a más gente, de hecho, a quienes alcancé a decirles se negaron rotundamente "no mames, es martes, mañana hay que ir a la oficina..." bla bla bla. Me fui sola al centro a recogerlos. Deseaba llevarlos a la Arena Coliseo "es que la Arena México se atasca de fresas que creen que ser naco es chido e ignoran por completo del mundo de la CMLL, van a beber, ponerse una máscara y hacer poses acá" lo he dicho mucho a pesar de que sé que me muerdo la lengua un poco cada vez. Les expliqué por qué en la Arena Coliseo sí se respira el ambiente de la genuina fanaticada de la lucha libre. Pero, carajo, llegamos después de las siete y estaba cerrada "No, es que ya no hay funciones el martes desde hace un chingo" me respondió la señora del puesto de elotes en República de Perú. Me encapriché y busqué la cartelera de la México, sí había función. Caminamos hacia metro Allende y a pesar de que su entusiasmo estaba un poco decaído por la hora (ya las 7:48 pm. marcaba el reloj de Pino Suárez) mi obstinación los obligó a acelerar el paso saliendo de Cuauhtémoc.

Llegando a la Arena pensé que tendríamos que comprar boletos en la reventa pues las taquillas estaban vacías y parecían cerradas, pero como uno debe evitar a toda costa mostrarle al turista el grado de corrupción que existe en el país, de todas formas me dirigí a una y voilá, aún había boletos. Ellos quisieron estar hasta adelante, 98-varos-por-favor. Entramos y la acomodadora nos guió a nuestro lugar, pero había gente sentada ahí. Platicó con otro acomodador, nos preguntaron donde habíamos comprado los boletos. De pronto, una cara era familiar. En la segunda fila de una semi vacía Arena México estaba sentado el mismérrimo Quentin Tarantino. Q-U-E-N-T-I-N T-A-R-A-N-T-I-N-O, no maméis. No supe qué hacer, bueno sí, lo fui a tuitear -¿para qué usa la gente el twitter sino pa' mamonear?-. Lo mejor vino después, resulta que como habíamos comprado los boletos en taquilla y Quentin y sus acompañantes estaban sentados en nuestros asientos, los movieron a la fila de atrás. LOS MOVIERON y yo no hice nada ¡NADA!, estaba tan nerviosa e ida que no pensé en decirles a los trabajadores de la Arena "no, por favor no, déjenlos en esa fila, nosotros tres nos sentamos en otro lado". A los franceses la anécdota les divertía "cuando regresemos a Francia será gracioso contar que por nuestra culpa movieron a Tarantino de lugar", la ironía para mí es que viviendo ambos en Cannes, se hayan topado en México al Director ganador de la palma de Oro en 1995 y no en la ciudad que alberga el festival más famoso de mundo.

Pasé dos horas sentada en la fila de adelante de Quetin Tarantino en la Arena México escuchándolo reír, bromear y gritar mientras veía Lucha Libre. Tiempo en el que un par de veces cruzamos miradas (pues yo volteaba cuando lo escuchaba decir algo muy gracioso), en lo absoluto tiene pose de director creído y mamón, bromeó un par de veces con nosotros pues estábamos tomando fotos de los luchadores y al él parecía "pretty cool 'uh" (oh, lo escuché decir la palabra "COOL" como diez veces), y pedimos juntos la cerveza al repartidor. Hubiera sido muy estúpido de mi parte no pedir un autógrafo -cuya colección ya es bastante respetable- así que aún muriéndome de la pena, volteé y a escondidas le pasé el programa de esa noche de la Arena y una pluma. Tomarme una foto a su lado me parecía demasiado y pensé que haría muy notoria su presencia en el lugar. Fueron dos horas donde no cabía de la felicidad y la incredulidad, sobre todo por la serie de eventos que me habían llevado a ver la lucha libre un martes (un día en el que casi nadie asistiría y a un espectáculo al que sólo se va a echar desmadre en grupo una vez al año o cuando a uno le toca pasear turistas), justo el día que a uno de mis directores favoritísimos lo invitaron -seguramente- Daniela Michel y Guillermo Arriaga. Es que no me imagino mejor circunstancia, escenario más adhoc o una sorpresa farandulera más innesperada.
Quentin posando para mí. Ni en mis sueños más guajiros lo hubiera imaginado.

Todavía otra conmoción: el periódico Reforma -al que odio bastante por su terquedad imbécil de no permitir vía web leer gratuitamente su edición- publicó al día siguiente una nota y una galería de fotos del suceso, en las que aparezco junto a mi idolazo (así que no me duele no haberle pedido que se tomara una conmigo):
En pleno grito.
Le manejamos lo que es el Perfil Griego al lado del Gran Director.
La noche del martes pasado fue una de las más bonitas de este año, casi que un regalo de cumpleaños atrasado, porque muchas veces es gracias a esos pequeños momentos de extraña sincronicidad que verdaderamente nos sentimos extasiados de vida. Y que no sólo son equiparables en la alegría, también lo hacen y algunas veces más claramente, en la tristeza. Las coincidencias que desembocan al dolor también nos dicen que estamos vivos, pues ¡ah!, cómo joden... y joden bastante. Por eso si existe la posibilidad de pensar que muchos sucesos de la vida son producto de una casualidad y carecen de un porqué o creer que hay coincidencias que no pueden ser obra del azar, a veces es bueno imaginar lo segundo.

martes, 18 de agosto de 2009

Los días veraniegos

Yo no he detestado al verano siempre. Hubo años en los que me pasó inadvertido. Desde el nacimiento padecí continuamente enfermedades respiratorias, así que mis tardes veraniegas se reducían a mi recámara: veía a los otros niños brincar en los charcos que dejaba la lluvia torrencial de julio. No es gratuito que uno de los recuerdos olfativos más marcados que tengo sea el de mi aliento rebotando en el vidrio de una ventana. Por que para mi salud los extremos eran letales: calor+lluvia=verano=hospital.

Después de los catorce años comencé a notar ciertas conincidencias entre las malas noticias y el pinche verano. Entre los buenos recuerdos y el maravilloso verano. Las tardes de cielos profundamente azules, con nubes formando cirrocúmulos y altocúmulos que esconden formas incongruentes, son las mismas tardes de cielos que unas horas después se transforman en nimboestratos con tormentas temibles que nos impiden salir. Es la temporada de la contradicción. Se supone que la gente se deprime en invierno por que hay poca luz, hace frio y todo aparentemente es gris. A mí me altera más la indefinición del verano. O hace frío o hace calor, decídete de una buena y puñetera vez.

El caso es que éste verano no ha estado tan mal (ya usé demasiado la palabra verano, lo sé). A pesar de que ir en contra de mi salud me he dejado empapar gustosa por la lluvia pendenciera. Qué más da correr o refugiarme pegadita a la pared o bajo un balcón. Ya para qué me pongo de mal humor, haré lo que en mi infancia estaba prohibido: caminar bajo la lluvia. El calor no me abruma. Estoy dejando de lado los estúpidos complejos físicos que tengo. Me pongo falda, tengo las piernas flacas, enfermizamente blancas y qué. Y si se me da la gana me visto con blusitas escotadas, aunque haya poco que "escotar". Lo que yo tengo es calor, no ganas de llamar la atención o ser blanco de críticas perversas. Como que mis veranos son radicales, días excelentes VS días depresivísimos. De hecho estoy enferma, le achaco mi mal al caprichoso clima de estos días (ajá sí ajá).

¿Por qué no son cómo mis otoños?. Tranquilos, certeros, enfiestados. O mis inviernos meditabundos, nostálgicos, quejumbrosos. O mis primaveras felices, optimistas, entusiastas.

He calificado la bonanza de un año por estos meses, justo los de en medio junio, julio, y agosto. Atravesando las primeras semanas ya más o menos sé que esperar de las que faltan. Este año no puedo opinar, el verano se puso muy tibiesón. ¿O será que los sucesos simplemente son medianamente buenos y medianamente malos?.

domingo, 24 de mayo de 2009

Qué hueva eso de ligar

La verdad es que me revienta todo lo que va de la mano con esos asuntos, que cuantos años tengo, que qué estudié, que si me gusta tal director, que si me gusta tal escritor.HASTA LA MADRE. Toda esa platiquita, danza u lo que sea, me duerme. Detesto esas conversaciones, donde todo es "conocerse". Yo sé, de antemano, que si le agrado mucho al sujeto en cuestión hará lo posible por estar de acuerdo conmigo en todo, y "casualmente" adorará las mismas cosas, será fan de mis preferencias, pura onda "coincidente". Y si no le gustaba ir a museos, dirá que sí. Y si le gusta el futbol, aceptará ser un poco pambolero de vez en cuando pero nada más. Será que soy del tipo de gente que no le gusta hacer lo mismo dos veces y a mi ya adultísima edad he pasado por ahí y ya me da HUEVA pasar de nuevo.

Odio todo el jueguito de "nos vimos ayer y no le voy a llamar yo, no quiero se obvio/a". ¿?. Tener que aparentar que se lleva una vida ocupadísima y legendaria para parecer inalcanzable. Qué mamada. Yo no quiero que alguien esté conmigo porque me convertí en un reto, o peor aún en un capricho.

Las gurús sentimentales de estos días recomiendan frialdad y lejanía, actuar como un trofeo. Y ya que el zoquete esté en la red, mantener esa actitud, de mujer "libre", altanera y no "tan" sentimental.

Sé que para muchos soy una sangrona-mamona que no los pela ni los pelará porque me subí a un tabique y me mareé. Prefiero parecer eso antes que estar dándoles alas. Y no es que sea muy exigente, simplemente me gustan más las cosas sutiles y graduales. Y me caga, pero me caga en serio que me perreen. Si un tipo que me gusta se pone a perrearme, acto reflejo: adiós. Entiéndase por perrear estar de acuerdo conmigo en todo, alabar de la manera más bruta, coloquial, o redundante mis atributos físicos, acosarme con preguntas personales si le acabo de conocer; no sé si me explique, los que son perros pero a lo bestia, y que además, son perfectamente reconocibles dichas "tácticas caninas de ligue", se ven estudiadas, trabajadas, y más hueva aún.

Paso de esas tarugadas.

P.D: Adiós en friegaautomática al que intenta desesperadamente decirme la marca del auto tiene, su precio, o anexas. O lo imprescindible que es en el trabajo donde gana conantes, sonantes, y abundantes sumas de dinero (no soy su contadora, no necesito saber el monto de sus quincenas).

viernes, 17 de abril de 2009

Me gusta lo "caro"

Yo me rehuso a viajar a Europa. Tal vez sea por que actualmente ir a Europa es referencial del estatus. Detesto (y considero de mal gusto) las fotos donde las personas posan con la torre Eiffel de fondo, es el cliché máximo del turista europeo. Todos quieren ir a Europa porque es el primer mundo, hay belleza pa' donde voltees (¿y aquí no o qué?). Ve a Europa y muere después. Hay quien viaja a España y no va a la Alhambra o no sabe quien es Calatrava, mucho menos visitó el Guggenheim. Pero "España es lo máximo". No sé, de pronto simplemente soy una idiota que encuentra repugnante tanta adoración a las Europas, cuando, esos gobiernos, esas sociedades, son tan "esplendorosos" porque se cimentaron en colonias y sistemas económicos que poco o nada bueno han hecho por otros países. Soy una extremista y ¿qué?.

Prefiero ir a botar mi dinero en otras latitudes. Por desgracia resulta más caro. Estaba escuchando el soundtrack de "Slumdog Millionare" (eso sí me fascinó de la película, bueno, la película me gustó pero hasta ahí) y pensé "que chingados, tanta joda laboral que valga la pena, vámonos a la India". Y juuuusto, juuusto éste año hay eclipse total de sol. Soy una dañada-clavada de la astronomía, casi me desmayo de la felicidad en 1991 cuando desde la azotea del edificio donde vivía contemplé el eclipse, y casi quedo ciega porque por ratos me quité el protector (soy una terca). Ir a la India implica un gasto más fuerte que ir a Europa ¿por qué?...¿por qué siempre me interesa lo más difícil?. Sobra decir que desde niña siento una especial devoción por la cultura Hindú, en mi colección de películas hay 5 relativas a la India, la última "Water"-jaja, serían 6 si consideramos "The Daarjeling Limited"-. Entre las personalidades que más admiro están Gandhi y la diminuta pero enorme monja de Calcuta. La ropa, la fisonomía, me atraen demasiado. Su historia, su mística milenaria. Son decenas de razones por las que quiero ir a la India.

El problema es que hay crisis, el peso no está devaluado, sino lo que le sigue, y los vuelos son excesivamente costosos. Además, soy una bruta que no sabe organizarse y buscar promociones. En el blog de la pequeña capitalista hay un post reciente en el que nos recomienda ligas para viajes baratos, buscaré y buscaré, a ver si mi guajirada es viable.

Tips son bienvenidos, donaciones espontáneas también...

sábado, 31 de enero de 2009

No sé cómo decir adiós

Hace 24 hrs. me enteré. Mi abuelo materno murió. No he dormido desde entonces. No estoy tan triste como imaginé que iba a estar llegado éste momento.

Los días no estarán impregnados de su ausencia para mí, no le veía seguido, no conviví mucho con él. Vivió toda su vida en Guerrero. Éste mes ha estado lleno de noticias similares en mi entorno, amigos con duelos y familiares enfermos. De hecho el mismo día en que nació mi sobrina, un amigo supo que la vida de un sobrino suyo pende del delgadísimo hilo que una probabilidad de éxito del 5% puede cargar.

Los velorios nunca han sido lo mío (y me imagino que lo de nadie). No entiendo muy bien cómo funciona eso de los duelos. Al ir a un funeral y ver a una familia destrozada en llanto, gritos y conmoción me altera. Nunca faltan algunos hipócritas colados a los que les gusta lucir bien llorando como perros que llevan sin comer 5 días y pasan frente a una carnicería. Detesto eso. Fingir dolor al extremo para ganarte al público.

Otros no lloran, no hablan. Eso suele desconcertarme más. Algunos ríen y cuentan chistes o anécdotas que en nada tienen que ver con el fallecido, como si distraer y evitar hablar del contenido del ataúd a tres metros de distancia fuese el reto de la noche.

A lo largo de mi vida he hecho todo lo anterior en mayor o menor grado. Tengo la impresión que los funerales con escaparates individuales donde todos nos observamos para ver que hace o deja de hacer otro y así saber cómo comportarnos. Tengo la fortuna de que nunca ha muerto nadie a quien yo ame de manera escencial. Me explicaré: nadie cuya presencia en mi vida sea irreparable. Mis tíos, abuela paterna, primos, mi amigo de la prepa. Los quiero, pero en mi cotidiano existir no eran imprescindibles (sé lo egoísta que esto parece). Considero que las muertes que más me pudieran calar y que no caben ni en la pesadilla más cruel que pudiera dominar mi mente, serían las ausencias de mis padres, hermanas, sobrinitas, mejores amigos.

Mi abuelo ya no está y no va a estar más. No encuentro sentido a ir por cumplir un convencionalismo social, para que me vean llorar “mira qué triste está la nieta de Hermilo, ¿de cuál de sus hijos es?, ah sí, es de Olga... pobrecita, debía quererlo mucho”. O para que me vean en posición de mimo “mira qué extraña es la nieta de Hermilo, ¿es la hija de Olga, no?, se ve que está aquí a la fuerza, ya casi no venía al pueblo”. O para que me vean intentando “ayudar” con graciosos buenos modos los ánimos de otros “mira qué loca está la nieta de Hermilo, es hija de Rebeca seguramente, vivir en la cuidad de México debe tenerla así, los jóvenes de hoy no saben respetar...”.

Creo que ya ni sé cual era el sentido original de éste post. Tal vez necesite dormir o fumarme otra cajetilla de cigarros.

jueves, 29 de mayo de 2008

Efecto desconocido

Seguramente te ha pasado. Las coincidencias inundan nuestras vidas, y de alguna forma siempre he querido darles un significado, aunque la lógica me demuestre muchas veces que no existe tal.

Vivir sintiéndose los protagonistas de "Los amantes del círculo polar" (versión light). ¿Porqué parece que a veces es necesario creer en un destino?, ¿en algo predispuesto?, ¿en señales que nos indican qué camino tomar o cómo actuar?.

Carl Jung le llamaba a estas casualidades "eventos de sincronicidad". La define como "una coincidencia significativa de dos o más sucesos en la que está implicada algo más que la probabilidad aleatoria". Existe un ejemplo famosísimo de ello, cuando Jung estaba analizando a una paciente que relataba un sueño donde le regalaban un escarabajo dorado, Jung, quien no sabía si seguir con el tratamiento o dar de alta a la mujer, encontró la respuesta cuando un escarabajo dorado entró volando a la habitación en ese instante. El psicoanalista lo tomó como la señal de que la paciente no necesitaba más terapia.

También son conocidas como serendipias...de hecho hay una película malona cuyo título en inglés es precisamente Serendipity...es demasiada melcocha para mi gusto, sin embargo resultaba increíble que pudieran pasar dichas casualidades en el filme. Y de hecho por increíble que parezca no es imposible.

Retomando al gran Carl Jung (yo tenía una maestra de psicología en la freseis que adoraba hablarnos de él), para algunos científicos rebasó los límites de la lógica debido a que estudió seriamente los horóscopos, y eventos "paranormales", pero ¿qué científico revolucionario no ha sido señalado por cuestionar lo establecido e investigar en los terrenos de la incongruencia?. He leído emocionada varias de sus hipótesis, y una parte esperanzada de mi persona desea que algún día, esas ideas puedan ser comprobadas (como la del inconsciente colectivo).

Es difícil describir la sensación que nos provoca una coincidencia. A mí me hace sentir una alegría sin causa aparente, una extrañeza inverosímil. Fascina a todo el que le pasa, y morimos por contarle a alguien más para que se asombre de igual forma. Me hace sentir como en una película de Night Shyamalan. El mundo del cine recurre a menudo a ellas.

Uno de estos días cuento las mías.

"Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido " Voltaire

jueves, 24 de abril de 2008

Sexo en mi ciudad

¿Qué mujer contemporánea no es fan de esta magnificente serie?

Miles. Lo puedo asegurar, pero no conozco personalmente a alguna. La que ha caído en sus redes no puede soltarse jamás.

Cuando Sex and the city era el hit más reciente en Gringolandia (1999), me enteré por un artículo que le dedicó una olvidable revista, y pensé que la historia y los arquetipos de las protagonistas eran forzados, ridículos y exagerados (viniendo del productor de Beverly Hills, y Melrose Place, ¿qué se podía esperar?). En cierto sentido lo sigo pensando, sin embargo ahora lo encuentro justificable.

Un par de años después mientras estaba aburrida y cambiando de canales compulsivamente (uno de mis vicios si no hay libros ni cigarros cerca-aunque en aquel entonces no fumaba-) llegué al canal 40 y me detuvo la escena que estaba siendo transmitida: cuatro mujeres en un restaurante hablando de hombres "¿dónde he visto eso?", me pregunté. Cuánta sabiduría en tan pocas líneas:

"-I have never been able to be friends with an ex-boyfriend; I met those couples who stay friends and I think How?, How could do that?

-I've never been able to be friends with any man, why would I? women are for friendships, men are for fucking...

-Friendship is the bonuns of a relationship, if the dont want the relationship, they don get me as a friend...

-So, If you dont make it as a couple, you will hold your friendship as a punnishment?

-Belive me, I will love to be one of those people: "we loves, thank you, you enriched my live, now go... prosper" but I much more: "We did't work out, you need to not exist"

-It is so childish... we keep dresses we never wear again but we throw away our ex boyfriends, I not saying that I be any better, I never be able to be friends with Big, but if you love someone and you break up, where's the love go?

-To the next girlfriend!

-No, no, no, that is a different love, there is no way that the love that I have with Big is the same thing that he has with Natasha...

-Natasha?...when yo stop call her 'the idiot stick figure with no-soul'?

-Three weeks ago when I saw them at Cafe M. He was smiling and holding her hand and I finally got it. They're happy /slash/ we're over. "

Me quedé a ver qué más sucedía, el capítulo en cuestión era "Ex and the city". Donde una de ellas, Carrie, pasa todo el capítulo obsesionada con comprobar si podía ser amiga de su ex un tal Mr. Big, el cual estaba a punto de casarse con una chica de 25 años.

"Aside from the fact that my ex is engaged to a teenager, I got horseshit in my three hundred dollars goodamm shoes------Damm you see? this is what happen when you try to be friendly with an ex, you will end deep in shit."

Las demás que la acompañaban en el café, eran la romántica Charlotte, la sarcástica Miranda y la hedonista Samantha.

Divertida, con diálogos fuera de lo común, abierta, sin pudor. Reflejando la perspetiva de mujeres pasadas de los treintas, exitosas, y solteras (y gringas, by the way), algo inverosímil hace medio siglo. Los detractores de la serie mucho han criticado que las protagonistas sean tan promiscuas, que los diálogos giren sólo en torno al tema del sexo, e inclusive se ha tachado de una serie anti-feminista (por aquello de que estas chicas parecen ser felices unicamente con pareja).

Quienes defiendan dichos argumentos, están "casi"completamente equivocados. Si la temática de la serie es supercifial...por favor, basta ver cómo se llama...¿de qué más podría hablar? ¿política?-¿medio ambiente?, ¡ja!, sería fuera de lugar y existen otros medios para hacerlo, el fin de esta serie es entretener, y su tema principal el sexo... si el sexo va de la mano con las relaciones personales ( de cualquier tipo), también resulta obvio que gran parte de los cuestionamientos de las protagonistas sean acerca de comportamientos masculinos respecto al amor, la amistad, el compromiso y la soltería.

Sex and the city es un parteagüas exitosísimo porque empezó a atender a un sector que no consume más la idea de Cenicienta de telenovela, que tiene una independencia económica del género masculino y libertad sexual sin atisbos de culpa. La dinámica vida de estas mujeres es narrada como si se tratase de contar la ruta de un huracán. Las mismas actrices han declarado que tampoco entienden como hacen estas mujeres para reunirse tan seguido, ir a bares, antros, acostarse con tantos hombres, y además, tener tiempo para trabajar. En la vida real no ocurriría así...estamos ante la ficción. Una ficción que intenta mostrar varios puntos de vista y situaciones en breves 24 min. Si las relaciones de estas chicas duraran meses o años, el programa sería aburridísimo, y la mayor parte de su encanto recae en la ritmicidad que contiene. Tambien se hacen señalamientos al hecho de que Carrie sea "escritora" y nunca se le vea leyendo en los seis años en los que transcurre la serie (de hecho las pocas veces que lee, está leyendo revistas). Vuelvo a lo mismo, es una serie...es comedia...y según recuerdo en su departamento hay una pared con un librero lleno.


Maldito capitalismo superficial, todas son "acomodadas"...pues si son gringas (y además new yorkers)...¿qué se esperaba?, y a pesar de que vistan con ropa de diseñador, que Carrie haga juramentos sobre un vestido Channel, la esencia de la historia no cambia. Hay mexicanas/brasileñas/turcas/húngaras, que vistiéndose con camisetas lisas de algodón, tienen por ahí conflictuaciones con "Aidan" o "Mr. Big" (Carrie), que se autoproclaman "loveholic" (Samantha), que buscan al príncipe azul (Charlotte), o que se sienten castigadas por la sociedad por ser más capaces y exitosas que los hombres con los que salen (Miranda)...

En parte a esta serie le debo mi gusto por el cosmopolitan...las primeras veces que salí a un bar no tenía idea de qué cuernos pedir, y recordé a Carrie y a sus cosmopilitans. Buena elección. El amor por los zapatos...¿a qué mujer no le encantan los zapatos? (desde las fanáticas de los tenis, hasta las amantes de los tacones de aguja), en cuanto tuve poder adquisitivo me hice de cuanto par se me antojaba:"I like my money right where I can see it... hanging in my closet."

En fin, soy muuuy fan. Desde ese particular y fabuloso espisodio no dejé de verla, y sin querer, me comparé a mi misma y mis amigas con cada personaje. Me parece que casi cualquier mujer tiene un poco de este singular cuarteto. En lo particular encuentro en mí a la pesimista y cínica Miranda. A la sagaz y desparpajada Samantha. A la ingenua y comprensiva Charlotte. Pero más aún, a la neurótica, rencorosa y obsesiva Carrie Bradshaw. Pero sin Mr Big, por favor.


De las "lecciones" (¡ja!) que resultan más valiosas, es el énfasis en la amistad. Los hombres, los amantes, los novios, las modas, las tendencias, los empleos, van y vienen con los años. Las verdaderas amigas nunca pasan de moda. De ahí radica mi coraje con respecto al final...¿porqué si la amistad es tan importante para Carrie, tuvieron que acomodarle un final donde se queda con el pendejete insulso de Mr. Big? ¿porqué?...odio al tipo...

Toda este choro con respecto a "sex..." es por que ya viene la película. Y me llené de gozo al ver el trailer:

Desde hace meses he venido siguiendo las fotos del rodaje y entre los "spoilers", se aprecia a Carrie vestida de novia dandole magistral y merecidísima madriza a John James Preston (aka Mr. Big). Ahhh fui tan feliz.

Una de mis amigas, nuestro equivalente a "Charlotte" llegó ayer de su paraíso tropical. Me voy, veremos a "Sam" y a "Miranda" en el lugar de siempre... tenemos que ponernos al día.

"Ladies, I'm having an epiphany. The world is made up of two types of women. The simple girls and the Katie girls. I'm a Katie girl" Carrie.

miércoles, 2 de abril de 2008

¿soy invisible?

Hace ya casi dos meses un "amigo" me "invitó" a su boda. Me quité el compromiso de encima con lo que en ese momento era una mentira: "es que ese día se casa mi hermana".

Al contárselo a Fabiola (mi hermana) ella se rió y me dijo que estaba en lo cierto, acababan de apartar la misa para ese día exactamente, por lo que no mentí (bueno, si pero no...).

Profeta soy.

Pues ya empezó la cuenta regresiva y anda medio vuelta loca (¿más?). Mi hermana mayor se casó hace casi 9 años y nos ha resultado "curioso" las coincidencias-contradicciones que han rondado ambos enlaces. La muerte de mi tío Manuel fue un par de meses antes que la boda de Claudia. Mi tía Sandra falleció hace cuatro meses, ambos hermanos de mi madre. Las dos duraron 9 años con los novios (si, noviazgos de nueve NUEVE años). Claudia se casó en otoño, Fabiola lo hará en primavera. Hace nueve años usé un vestido plateado, ahora será color oro (la tacón dorado jejeje). Una fué de noche, otra de día. Hay más detallitos por el estilo, pero en este momento no los recuerdo.

Mi linda hermana tuvo a bien no darme invitación, "pues es que vas a ir con mis papás ¿no?, así que en la invitación de ellos está tu boleto". Tan simpática. Claudia por otro lado sí me dió invitación mía para mí, e inclusive me dió cuatro boletos. En aquel entonces tenía novio, por lo tanto le reclamé a Fabiola el hecho de que por ser soltera, no tuviera yo el sagradísimo derecho a tener mi propia invitación, o llevar a alguien sí me daba la gana. ¿Los solteros somos invisibles?...

Con mis amigos de la universidad tengo un problema. Me he enterado que "de repente", "sin planearlo" han salido en parejas. Excluída me siento de sus saliditas en pares. Las últimas ocasiones en las que los he visto (y me invitan), la plática gira entorno a lo maravilloso que es vivir juntos, y cocinar, y viajar y...cómo sí ser soltero y andar en el desmadre sea una cosa superficial e inmadura. Inclusive uno de ellos es soltero, pero vivió un rato con su novia y parece que hay reconciliación en el horizonte, por eso él SÍ entra en sus diálogos, él sí sabe de lo que hablan...al juicio de mis amigos yo no.

Con mis amigos de "toda la vida" mis "casi hermanos" también tengo problemas. Son más patológicamente solteros que yo. Ahí la cosa es al revés. Nos hemos visto tan seguido y tantísimo tiempo que de repente sale a colación la frase de Mafalda "somos pocos y nos conocemos demasiado". La mayoría de ellos ruega al cielo por una novia y sueña (en algunos casos de forma inconsciente) con la pareja ideal que llega al altar. Obviamente sí seguimos saliendo todos los fines de semana al cafecito de noticias semanal o al cine, nunca la van a encontrar. Entonces me he enterado que "de repente", "sin planearlo" han salido en plan de conquista (la mayoría son hombres y de ir con ellos, les pasaría a arruinar el movimiento).

Entro en conflicto.

Me choca abril.

jueves, 31 de enero de 2008

Curiosidad, casualidad, coincidencia

El día lunes me quedé en el trabajo hasta tarde y uno de mis compañeros ofreció darme un aventón a casa, que le queda de camino a la suya. Mientras íbamos por periférico me dijo lo que toooodos en el trabajo y en mi vida ultimamente me han dicho "¿porqué no has aprendido a manejar?", y le solté el rollo del miedo, de mi familia machista (que no enseñó a las mujeres a manejar desde los 12 años, como a los niños), de que en 2006 tomé un curso y en dos semanas ya manejaba, pero tiene un año que ni enciendo un auto, que un taxista me asustó mucho (o yo lo terminé asustando a él, nunca lo sabremos), que para finales de febrero ya ando en auto, etc.

La conversación de pronto se desvió, debido a que en la lateral de periférico había patrullas y una ambulancia, y todos los mirones de carriles centrales bajaron la velocidad. Entonces a él se le ocurrió platicarme de cuando vió a un atropellado. Fué cerca de su casa, hacía algunos años. Me describió con un poco de pena pero sin tacto la cruda escena. La persona quedó aplastada de la parte superior del cuerpo. Era una mujer. La había atropellado un camión.

-"Menos mal que me lo cuentas ahora que voy a dejar de ser peatona", traté de decir con un ligero toque de ironía.

Ayer quedé de verme con uno de "mis hombres x", de mis hermanos no consanguíneos, pues. Salí temprano del trabajo y me dirigí al metrobus, pues fijamos como punto intermedio el WTC, íbamos al cine. Me senté junto a la ventana del lado izquierdo, por que siempre me confundo y nunca puedo revisar en que estación va si voy del lado derecho (algo que considero una gran falla del sistema).

Al pasar Barranca, dejé mi viaje mental con soda stereo, pues las luces de patrullas me distrajeron. Miré hacia la ventana, ví a los policías y a la gente. Y de pronto confome se iba acercando el metrobús, recostado entre los topes, le ví. Era el cadáver de un hombre, vestido con colores obscuros, bocabajo, con una pierna rota y el zapato a medio salir. La gente no le rodeaba a él sino a la patrulla y al metrobús vacío que estaba delante. El hombre estaba ahí, solo, en pleno Insurgentes, sin una sábana blanca, sin nada. Es la primera vez que veo el cádaver de alguien atropellado.

"¿Sigo oyendo la música?","¿Lo atropelló el metrobus?","¿De quién sería la culpa?"...

Algo tan cotidiano esta frente a mí, no lo leo en el periódico, ni lo escucho en el noticiero. Y entonces la muerte me parece la más repentina sorpresa. Ahora vas caminando sobre Insurgentes, tal vez quieres llegar a casa, o ir al cine con tu amigo, y... luego simplemente ya no.

Llegué al cine justo a la hora, contrariada y un poco impactada todavía, le conté a mi amigo lo que había pasado, pero el lo tomó como un pretexto más a mi impuntualidad y me apresuró hacia la sala.

Vimos "El Orfanato". Buena película, tenía mucho que no disfrutaba de ése género. Tanto bodrio, refrito, ó ambos (como kilómetro 31), lograron alejarme de ese tipo de cintas casi un año. Esta tiene un sabor diferente, casi nostálgico, un buen ritmo, y lo más importante en una película de suspenso-terror: sustos. Desde la aparición de Mischa Barton (era el fantasma de la niña envenenada) en "The sixth sense" no brincaba en una película.

-------Esto puede ser un Spoiler--------


No estoy contando el hilo negro de la trama, pero existe la escena de un atropellamiento. Brutal. Recuerden que la película es ficción, no un documental, así que no le apachurren la mano o el brazo a su acompañante si les da miedo (como Joel hizo conmigo, qué miedoso es).

-------Fin del Spoiler--------

Siempre me pasa, alguien me cuenta un suceso y de pronto aparece en mi vida, como lo del Absenta, por citar un ejemplo. De hecho el sábado en al noche durante una reunión cinéfila en casa de Mathieu, novio de mi amiga Vania, un amigo de ambos llegó muy asustado por que el taxista empezó a hacerle una plática muy rara y el prefirió bajarse antes y pagarle de más. Y yo comencé con "¡qué coincidencia!, a mi me pasó algo similar el domingo...". Aunque Pantoja (el amigo) se asustó con mucho menos...

Al salir del cine, hablamos de los planes para el fin de semana, recordamos a Ro que se estrena de papá el viernes, pensamos que somos viejos y aburridos, porqué ya no salimos tanto como antes y ahora los sábados nos reunimos a platicar de las anécdotas de siempre, a filosofar de pendejadas, o a ver pelis.

De regreso a casa en el metrobús, noté que Insurgentes estaba intacto. Ni rastro de que hacía un par de horas, un hombre había perdido la vida ahí.