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sábado, 30 de enero de 2010

Inicios

El primer día de clases. El primer beso. El primer día en un trabajo nuevo. El primer vuelo en un avión. Las primeras veces son promesas. Las promesas, esperanza.

El inicio de cualquier cosa en la vida supone emoción, energía, ímpetu. Es el uniforme reluciente, la puntualidad, la simpatía desbordante, el nerviosismo magnífico -al que yo suelo llamar 'miedo bonito'-. Todos queremos dar lo mejor de nosotros mismos. Es que "la primera impresión nunca se olvida". Me gusta ver como inicia la gente. Por ejemplo muchas parejas mediocres. Las primeras pláticas y citas de estos personajes están plagadas de ideas chispeantes, bromas acertadas y discursos donde tratan de esconder al máximo sus manías o pasados cuestionables. Me gusta ver cómo se disfrazan, cómo pretenden durante esos pocos días, semanas o inclusive meses, ser el ideal encarnado del zoquete a conquistar. Pasada la primera etapa de ensueño, todo regresa a la normalidad. No es TAN encantador(a), no es TAN aventurero(a), no es TAN amoroso(a), es m-e-n-t-i-r-o-s-o (a). "Debimos quedarnos sólo con el principio, para qué lo hemos traído hasta aquí".

El curso natural de la vida supone cambios. Las parejas chingonas también tienden a separarse, aunque por razones menos hipócritas que un actor que se ha fatigado de la obra. Simplemente dejan de ser, no se maquillaron a la hora de conocerse. El "click" fue auténtico y no forzado. El entusiasmo se diluye paulatinamente, como la pintura en la fachada de la casa de una ciudad costera cuyo desgaste sólo se nota a través de los años. Cuando todo haya pasado, la memoria les traerá el retrato de esos días donde todo era felicidad y será sólo por esos momentos primigenios que sentirán nostalgia recordándose mutuamente. El final y el tedio serán reducidos casi a sílabas (o palabras altisonantes) en comparación con el vademécum y tratados resultantes de aquellos instantes donde surgió el amor.

-Quisiera siempre recordarte sólo como en el principio, no en el acabose. Hasta connotación peyorativa tiene "acabose" -le dió el acabóse-, sinónimo dominguero de "está que se lo lleva la chingada, pobre pendejo no sabe ni dónde terminar con su miserable existir".-

Lo mismo pasa con los propósitos de año nuevo. El energético arranque disminuye, fastidia, aburre y se convierte en un pusilánime ensayo que termina, si bien nos va, en el mes de marzo.

Por primera vez en mi vida estoy haciendo todo aquello que me propuse. Ni yo lo puedo creer. Y a sabiendas de que talvez baje la guardia y todo este entusiasmo que raya en lo ridículo me colme de fastidio o derive en un absurdo, quiero proponerme un "no me importa". Eso no me detendrá, el miedo al fatídico final no me detendrá esta vez. -Escribo con tanta determinación que siento que soy otra-. En el pasado hablé de la pérdida de la esperanza, y hoy recurrí a ella al inicio de estas líneas.

He dado ya los primeros pasos. Fanfarrias.

Este mes ha sido uno de los mejores-mejores-mejores eneros que he vivido (a veces tanta positividad me aturde. Tanta buenaondez de la vida me espanta. Pienso que hay una cuenta que pagar y no me vayan a pasar factura con un cáncer en mi pobre e inocente páncreas en mayo. Pero entonces recuerdo aquellos tiempos apestosos -obviedad, estaban llenos de mierda- y prefiero pensar que es hora de disfrutar un poquitín).

Post dedidado a la memoria de mi jocoso y muy extrañado abuelo, acaecido exactamente hace 365 días, él me quería ver feliz y carcajeante siempre, "¡Ah cómo das lata con tus caras largas!".

martes, 28 de octubre de 2008

Dejar de sentir

Si la mente nos puede engañar, el cuerpo no. La relación de ambos es casi perfecta -o patológica- en mi caso. No me había dado cuenta hasta hace poco más de tres años, cuando, noté que mis estados de ánimo afectaban mi salud. Leí notas en sitios paranormales-mágicos-holísticos-médicos. No sé si esté aceptado por la medicina occidental, pero recuerdo el dato: 85% de las enfermedades que padecemos inician en la psique.

Por ejemplo, cuando estoy triste y quiero llorar, me da gripa. Cuando hay algo de lo que quiero hablar y no puedo, estoy ronca. Cuando las cosas no me cuadran y le doy vueltas a una idea, me duele la cabeza al día siguiente. En alguna ocasión, estar indecisa entre seguir en un trabajo o cambiarme a otro me tuvo con un dolor espantoso en la base de la columna vertebral, como si no pudiera caminar. Era el primer día en la nueva chamba y el punzante dolor desapareció. Es algo distinto a ser hipocondriaca, es como si las emociones corrieran por mis venas y se proyectaran en mi cuerpo.

Hace algunos días mi cuerpo se rindió. Mi mente llevaba ya años queriéndolo convencer de que no tenía que alterarse en la presencia de él, que todo era su culpa, que el amor por él era sólo una idea, un recuerdo. Por fin dejé de sentir, besarle fue casi el equivalente a ver un mal programa de televisión, ya no hubo ráfagas de euforia, ni latir acelerado, ni esas ganas de desplomarme y gritar a la vez, nada, no sentí nada. Estoy aliviada.

lunes, 11 de agosto de 2008

Exagero

Exagerar el vacío
Exagerar la nada
Exagerar la ausencia
Exagerar la angustia
Exagerar el miedo
Exagerar los vicios
Exagerar la indiferencia
Exagerar, porque es la única manera de encontrarle sentido al sinsentido,
sabor al sinsabor,
dramatismo a la cotidianeidad,
magnificencia a la escasez,
importancia a la nimiedad,
amor al desamor.

lunes, 21 de julio de 2008

Sencillamente complicada

Insisto, nadie sabe lo que quiere. Parece un absurdo capricho de la conducta humana, deseamos con mayor intensidad lo que no podemos tener.

La indecisión en mí, va más allá de elegir un lugar para comer, esas trivialidades me dan lo mismo y opto por llegar a un acuerdo con quien(es) me acompaña(n). Me cuesta mucho tomar decisiones por que pienso demasiado. En los pros, los contras, proyecto los escenarios futuros de cada alternativa. Es una nebulosa fantasmal mi cabeza. "¿Y si...?". Pero una vez que el vaivén de la balanza termina, soy tajante y no hay marcha atrás. La verdadera maraña de contradicciones es mi mente. En ella nada es completamente positivo ni completamente negativo, lo que hace más difícil el proceso de elegir. Tal vez puedo tardar años, pero me decido.

Mi memoria es asquerosamente exacta, y a veces me odio por eso. Dicen que la gente que ignora más cosas, suele estar más contenta. Sino lo ves no existe, sino lo nombras no existe...sino lo recuerdas ¿no sucedió?. Quisiera con todas mis fuerzas poder desconectarme de tantos datos, hechos, situaciones que archiva mi bodega de recuerdos, sentirme libre de ellos...pero a la vez, todas esas razones me definen y son parte sustancial de mí. Quisiera también no sentir miedo y lanzarme al vacío de vez en cuando, después de todo la vida es el gran experimento, la magnífica aventura. ¿Para qué dudarlo tanto?.

miércoles, 30 de abril de 2008

El día más feliz

Sucedió hace mucho tiempo y era justamente el día del niño. Fisiológicamente ya había dejado de serlo, pero en otros muchos aspectos no. No supe como pasó, pero ese día me dí cuenta que una parte de mí me dejaría para siempre. Nunca había sido vanidosa, nunca me preocupó mi aspecto, nunca me fijaba en qué me ponía o sí combinaba, nunca me peinaba. Ese día tardé dos horas en elegir qué ropa usar. Me detuve en el espejo largos minutos y decidí ponerme un discreto brillo labial, ¿cabello suelto, recogido?, otro dilema. Mi hermana mayor lo notó y pensó que tal vez era el calor casi insoportable de aquel día el culpable de mi nerviosismo, sonrisas, alegría injustificada, mis conversaciones inconexas. Yo también lo pensé. Hasta que ya entrada la tarde me dí cuenta que no era el calor, ni el clamor del día, ni el hecho de que estuviéramos preparando un viaje a Guerrero para una fiesta.

Me llegó de golpe, me sacudió y lo hallé imposible, increíble, incongruente. De frente al monitor de mi vieja computadora, mientras estaba diseñando, mi mente dejó de ocuparse en los colores y las letras.


Cuando él llegó a mi casa, no supe qué decir, ni qué hacer. Platicamos de nada. Me deseó un buen viaje. Me besó en la mejilla, pero cerca de la comisura de los labios, lo que pareció un accidente muy oportuno, o una torpeza por los nervios que también le sacudían desde la médula.


Desde entonces, amé abril y su maldito calor.


¿Alguien sabe quién nos robó el calor de abril?

miércoles, 16 de abril de 2008

Jacaranda de mi amor

El contraste entre el lila y el azul es inigualable. Estos árboles son mis favoritos, han estado presentes en todas las escuelas en las que tuve el placer de estudiar (o hacerme güey con mis amigos, porque no), sin embargo nunca antes las había apreciado tanto como en la primavera de hace algunos años.

Estaba deprimida, llorosa, ojerosa, cansada y sin ilusiones. Me era muy difícil despertar, igualito que en una célebre canción de Emmanuel: prefería vivir dormiendo no quería vivir llorando (qué jaladísima-maleta rola, lo reconozco). Una mañana de aquel marzo mientras comenzaba a abrir los ojos algo detuvo mi atención: ese contraste. El sol pegando con toda su fuerza a esas pequeñas florecillas de singular tono con un perfecto cielo azul de fondo. Por breves instantes logré olvidar mi tristeza y quedé maravillada al percatarme que el árbol que estaba afuera de mi casa (y que daba a la ventana de mi recámara) era una jacaranda. De ese día en adelante me fue mucho más fácil despertar y sonreir.

Así se veía desde mi azotea, arriba de mi cuarto

De ese árbol bajé varias veces a mis gatos. Jugué con mi sobrina que empezaba a caminar y la ayudaba a "treparlo". Llegada de la escuela y era lo primero que veía al doblar la esquina. Lo amaba.

A mí las jacarandas se me figuran a bailarines congelados, como sí hubieran estado en pleno baile y se quedaran estáticos, llenan las calles de color. Además son mis tocayas.

Hace algunos meses unas pendejas hijas de puta hicieron esto:

Entiendo que los señores hicieron su trabajo, pero no me explico el porqué de tanta saña...deshicieron el tronco a cachitos...seguro esa fué la encomienda de las pendejas esas hijas de puta que tengo por vecinas

Todavía no me repongo, y ha sido dolorosísimo ver a todas las demás jacaranditas florecer. De hecho con aquella tala maldita, dejaron pelón al arbolito de enfrente también:

"Cómo pasar de ser una calle linda y llena de vida, a ser la calle del terror"

A la fecha no hemos podido hacer nada legalmente, pero tal vez sí un día llego a la delegación contando la historia de mi tío malvado y sus militares influencias, sí me hagan caso. Otra idea era plantar un árbol en lugar del mío, de hecho mi padre ya lo tiene listo (es de otra especie y obviamente es muy pequeño aún), sin embargo hace poco apareció esta imbatible maravilla:

Si, es un pequeño retoño


La naturaleza no deja de darme soberbias lecciones. De un tronco muerto, sin alegría aparente, sin esperanza...

El árbol de enfrente (no tan bello pero muy querido también) ahí la lleva:


Lo más probable es que yo no sea testigo de la revancha jacarandosa, pero me gustaría que llegara a ser tan grande como su hermana mayor que está en la esquina:


Me llenan de alegría estos árboles, y escribo esto mientras su color comienza a decirle adiós a nuestras calles y parques...admirémoslos.
En el centro

martes, 25 de marzo de 2008

28 años

Hubiera cumplido el día de hoy. Lo conocí en quinto año de prepa, y hasta la fecha sigo diciendo que es el hombre más brillante que he encontrado. No. Este no es un halago post-mortem. Siempre que tenía la oportunidad se lo dije.

El de la enorme sonrisa sincera, el ácido corrosivo, el humilde, el sabio, el crítico del sistema. El niño rico que odió serlo.

 El alumno que se atrevió a retar a la directora de la freseis, por todos temida, por todos sufrida, cuando un prefecto malhora nos llevó a la dirección por jugar futbolito con una botella de plástico en el patio de quintos después de un estresantísimo y retador exámen de Historia de México. 

El que me compró un VHS pirata de Sailor Moon en una convención de Cómics en la Alberca Olímpica al percatarse de que era inmensamente pobre y los ojitos me brillaron al ver algunas escenas de ese anime.

El que arrebataba suspiros en muchas chicas, y jamás se creyó merecedor de alguno. Nunca lo ví con ojos de amor, sigo sin saber porqué, era casi mi ideal.

El que recordaba con suma nostalgia un amor plátonico de años, de cuando era un niño, y seguía recordando el nombre de ella como sí respirara su esencia: Aurelia. 

El que platicaba horas con sus amigos en el lagartijero aunque su piel se lo recriminara con creces después.

El que hacía mucho deporte, y sabía un arte marcial que antes era rarísima, ahora es popular, pero no recuerdo el nombre.

El que se rapó en sexto de prepa y encontraba sentado afuera del salón a las siete de la mañana, casi como maestro zen.

El primer hombre que al jugar video juegos me habló de la filosofía que podía haber en ellos.

El incansable lector. El amante del cine. Todavía conservo los boletos de las películas que vimos, ni único recuerdo físico de él, le cagaba que le tomáramos fotos, no lo permitió.

El que se vestía sencillo, con pants, con camiseta blanca. 

El más inteligente de la escuela pero se sabía ignorante. Que nunca hizo menos ni al más pobre, y jamás pensó en que hubiera alguien más pendejo. Antes se autoproclamaba pendejo él.

El respetuoso.

El del humor negro.

El que filosofó con nosotros durante horas la letra de la canción *De do do do de da da da*

El que quería conocer el pueblo de donde es mi familia, sólo por que yo le relataba los increíbles paisajes estilo José María Velasco, y la enorme tranquilidad que sentía al verlos.

El que encontró el amor en una bailarina de ballet, igual de dulce que el.

El que se mudó a dos cuadras de mi casa, pero la pesada jornada universitaria no nos dejó frecuentarnos tanto.

El estudiante de filosofía y letras que hablaba maravillas de sus compañeros y maestros (algunos) y los consideraba verdaderos senseis... se sintió como un inútil. Nunca quizó creer lo maravilloso que era.

Nunca lo creyó.

Hace diez años ya, cuando festejámos sus dieciocho (era un par de años mayor que nosotros), durante una de nuestras reflexiones filosóficas de adolescentes, intentamos imaginarnos cómo sería una reunión diez años después. Exageraciones e ironías fueron el resultado de tal proyección futurista. Predijimos a Mario  casado con una modelo guapísima y estúpida, trabajando para alguna empresa bien acá, vestido a la giorgio *mamani* y con dos chilpayates. El sólo exclamó *Sí en diez años se reúnen no cuenten conmigo, yo ya habré dejado de robarles el oxígeno para entonces*. Detesto que tuviera razón. 

En septiembre de 2002 dejó esta *vida miserable*, dejó de *robarnos el oxígeno*. Una extraña enfermedad psicológica lo atormentaba desde niño. No estoy segura de cual. Se suicidó.

Sigue siendo maravilloso donde quiera que estés.

jueves, 28 de febrero de 2008

Desgraciadas malinterpretaciones

Ayer Atonement. Joe Wright se ha ganado un lugar en mi cuadro de honor de cineastas consumados, idílicos, adorados:

Krzysztof Kieslowski, Quentin Tarantino, Christoffer Boe, Michel Gondry,Tim Burton, Stanley Kubrick, Kar Wai Wong, y Darren Aronofsky.

Película preciosista. Música incomparable, Gabriel (nov 5 2007) tenía razón, el sonido de la escritura proveniente de un teclado puede tener una increíble ritmicidad. La música del principio del fime está acompañada de ese particular sonido, jamás imaginé que pudiera mezclarse de esa forma.

Poco hay que pueda describir de ella sin que eche a perder los sorpresivos y dramáticos giros de tuerca que contiene el guión. Me limito a compartir que me emocionó como pocas veces y estuvo a punto de llevarme a las lágrimas.

Los protagonistas son incansables fumadores. La enorme mayoría de escenas con su presencia están acompañadas de cigarrillos, metaforizando la nostalgia y el deseo que les invaden, pues el suyo, en un principio, es un amor cobarde. En esta escena se aprecia claramente. Me maravilla la afortunada incursión de ópera en ella:



Tal vez no necesite agregar que el presenciar tal secuencia, despertó en mí (además de las ganas de fumar), un anhelo que pensaba olvidado. Añoranza por un fumador. "The truth is...I feel foolish in your presence"

El director recurre de nuevo al uso de secuencias largas sin corte, en donde logra capturar de la manera más parecida a la descripción literaria, un enorme número de detalles que conducidos mediante otros recursos fílmicos, no podrían narrarse exitosamente (por favor, vean esta JOYA de la coordinación, no hay spoilers aquí):



Nunca podría decir que es mejor a "No country for old man", son diametralmente opuestas. Esta maravilla inevitablemente me puso "sentimental"...

Maldito cine.

"¿pues no le gusta mucho el cine?"...si, me fascina, pero me revienta que a veces yo sea tan susceptible.

A propósito de sentimentalismos, antier en un micro un joven vendedor de discos piratas ofrecía el compendio "No es que muera de amor", en cuyo repertorio desfilaban canciones de Ricardo Arjona, Gianluca Grignani, Alex Ubago y pseudopoetas similares. Jaime Sabines se retueeerce en su tumba.

jueves, 31 de enero de 2008

Curiosidad, casualidad, coincidencia

El día lunes me quedé en el trabajo hasta tarde y uno de mis compañeros ofreció darme un aventón a casa, que le queda de camino a la suya. Mientras íbamos por periférico me dijo lo que toooodos en el trabajo y en mi vida ultimamente me han dicho "¿porqué no has aprendido a manejar?", y le solté el rollo del miedo, de mi familia machista (que no enseñó a las mujeres a manejar desde los 12 años, como a los niños), de que en 2006 tomé un curso y en dos semanas ya manejaba, pero tiene un año que ni enciendo un auto, que un taxista me asustó mucho (o yo lo terminé asustando a él, nunca lo sabremos), que para finales de febrero ya ando en auto, etc.

La conversación de pronto se desvió, debido a que en la lateral de periférico había patrullas y una ambulancia, y todos los mirones de carriles centrales bajaron la velocidad. Entonces a él se le ocurrió platicarme de cuando vió a un atropellado. Fué cerca de su casa, hacía algunos años. Me describió con un poco de pena pero sin tacto la cruda escena. La persona quedó aplastada de la parte superior del cuerpo. Era una mujer. La había atropellado un camión.

-"Menos mal que me lo cuentas ahora que voy a dejar de ser peatona", traté de decir con un ligero toque de ironía.

Ayer quedé de verme con uno de "mis hombres x", de mis hermanos no consanguíneos, pues. Salí temprano del trabajo y me dirigí al metrobus, pues fijamos como punto intermedio el WTC, íbamos al cine. Me senté junto a la ventana del lado izquierdo, por que siempre me confundo y nunca puedo revisar en que estación va si voy del lado derecho (algo que considero una gran falla del sistema).

Al pasar Barranca, dejé mi viaje mental con soda stereo, pues las luces de patrullas me distrajeron. Miré hacia la ventana, ví a los policías y a la gente. Y de pronto confome se iba acercando el metrobús, recostado entre los topes, le ví. Era el cadáver de un hombre, vestido con colores obscuros, bocabajo, con una pierna rota y el zapato a medio salir. La gente no le rodeaba a él sino a la patrulla y al metrobús vacío que estaba delante. El hombre estaba ahí, solo, en pleno Insurgentes, sin una sábana blanca, sin nada. Es la primera vez que veo el cádaver de alguien atropellado.

"¿Sigo oyendo la música?","¿Lo atropelló el metrobus?","¿De quién sería la culpa?"...

Algo tan cotidiano esta frente a mí, no lo leo en el periódico, ni lo escucho en el noticiero. Y entonces la muerte me parece la más repentina sorpresa. Ahora vas caminando sobre Insurgentes, tal vez quieres llegar a casa, o ir al cine con tu amigo, y... luego simplemente ya no.

Llegué al cine justo a la hora, contrariada y un poco impactada todavía, le conté a mi amigo lo que había pasado, pero el lo tomó como un pretexto más a mi impuntualidad y me apresuró hacia la sala.

Vimos "El Orfanato". Buena película, tenía mucho que no disfrutaba de ése género. Tanto bodrio, refrito, ó ambos (como kilómetro 31), lograron alejarme de ese tipo de cintas casi un año. Esta tiene un sabor diferente, casi nostálgico, un buen ritmo, y lo más importante en una película de suspenso-terror: sustos. Desde la aparición de Mischa Barton (era el fantasma de la niña envenenada) en "The sixth sense" no brincaba en una película.

-------Esto puede ser un Spoiler--------


No estoy contando el hilo negro de la trama, pero existe la escena de un atropellamiento. Brutal. Recuerden que la película es ficción, no un documental, así que no le apachurren la mano o el brazo a su acompañante si les da miedo (como Joel hizo conmigo, qué miedoso es).

-------Fin del Spoiler--------

Siempre me pasa, alguien me cuenta un suceso y de pronto aparece en mi vida, como lo del Absenta, por citar un ejemplo. De hecho el sábado en al noche durante una reunión cinéfila en casa de Mathieu, novio de mi amiga Vania, un amigo de ambos llegó muy asustado por que el taxista empezó a hacerle una plática muy rara y el prefirió bajarse antes y pagarle de más. Y yo comencé con "¡qué coincidencia!, a mi me pasó algo similar el domingo...". Aunque Pantoja (el amigo) se asustó con mucho menos...

Al salir del cine, hablamos de los planes para el fin de semana, recordamos a Ro que se estrena de papá el viernes, pensamos que somos viejos y aburridos, porqué ya no salimos tanto como antes y ahora los sábados nos reunimos a platicar de las anécdotas de siempre, a filosofar de pendejadas, o a ver pelis.

De regreso a casa en el metrobús, noté que Insurgentes estaba intacto. Ni rastro de que hacía un par de horas, un hombre había perdido la vida ahí.

viernes, 18 de enero de 2008

El mejor poema de amor que se ha escrito (según yo)


Que me he puesto sensible. Que horror.
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¿Qué me pasa?

Ah si, es enero. Lo olvidaba.

En fin, este el poema en cuestión es del mexicanísimo Alí Chumacero:

Poema de amorosa raíz

Antes que el viento fuera mar volcado,

que la noche se unciera su vestido de luto
y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo
la albura de sus cuerpos.

Antes que luz, que sombra y que montaña
miraran levantarse las almas de sus cúspides;
primero que algo fuera flotando bajo el aire;
tiempo antes que el principio.

Cuando aún no nacía la esperanza
ni vagaban los ángeles en su firme blancura;
cuando el agua no estaba ni en la ciencia de Dios;
antes, antes, muy antes.

Cuando aún no había flores en las sendas
porque las sendas no eran ni las flores estaban;
cuando azul no era el cielo ni rojas las hormigas,
ya éramos tú y yo.


¿Porqué es el mejor?, porque en el no encuetro vertidas ataduras corpóreas, ideales estéticos, descripciones de enamoramientos caprichosos, halagos de cortejo, chantajes suicidas, promesas ingenuas y exageradas, melcocha barata.

Por eso.

Porque habla del amor como fuerza creadora, perpetua e inmortal, como lo que es. Porque no especifica Yo hombre-tu ("hermosa") mujer...es que me revientan los poemas estilo: "tus ojos son como...tu piel es como...eres tan hermosa como..." ¡puaj!. O que para ser representantes de la poesía amorosa, en sus versos deban desfilar las palabras: amor, cuerpo, pasión, beso, etc.

Este poema tiene una "segunda parte" igualmente maravillosa:

Poema de alta flor

Y cuando el viento sea flor marchita,
y la noche no viva sino en puro recuerdo;
cuando el silencio reine
y descienda implacable sobre lunas y estrellas.

Y cuando sólo quede la ceniza
de todo aquello que fue luz, montaña y sombra;
al final de los límites vertidos en los seres;
más allá de los tiempos.

Cuando esté la esperanza destruida
y los ángeles mudos perdidos para siempre,
y el agua tan exigua que ni Dios beberá;
después de esto, después.

Cuando el rosal se halle en plena muerte,
perdidas en la nada las sendas y las flores,
y aunque el dolor y el ser no sean más que sueño,
seremos todavía.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

El Tiempo Circular

El Profesor García C., investigador adscrito al Instituto de Investigaciones Físico-Matemáticas de la Universidad de Tolousse, trabajó en la teoría del tiempo circular durante muchos años.

Un día, informó a sus alumnos.

-He comprobado una teoría clave del pensamiento hindú. Encontré la fórmula exacta para demostrar que el tiempo es circular. Esta máquina que inventé comprobará que el tiempo se comporta de una manera semenjante a un disco fonográfico que se toca y vuelve a tocar hata el infinito. En suma, con el objeto de ser un poco más precisos, se podría decir que el tiempo, en pequeños lapsos, se repite o se comporta como un disco rayado.

-Y para demostrar lo dicho, voy a hacer que retrocedamos 30 segundos- dijo oprimiendo un botón.

-He comprobado una teoría clave del pensamiento hindú. Encontré la fórmula exacta para demostrar que el tiempo es circular. Esta máquina que inventé comprobará que el tiempo se comporta de una manera semenjante a un disco fonográfico que se toca y vuelve a tocar hata el infinito. En suma, con el objeto de ser un poco más precisos, se podría decir que el tiempo, en pequeños lapsos, se repite o se comporta como un disco rayado.

-Y para demostrar lo dicho, voy a hacer que retrocedamos 30 segundos- dijo oprimiendo un botón.

-He comprobado...