No sé si publicar este post. Tal vez haya gente que de leerlo no regrese más a mi blog...pero pues...tengo la curiosidad de "a ver qué chingados pasa".
Yo empecé a leer blogs hace 3 años. La mayoría eran españoles, desconocía la existencia de blogger. Me enganché rápidamente a uno:
la amante. Sí alguno de ustedes se ha dado una vuelta por ahí, constataron el porqué de la adicción, esta mujer es inverosímil. Afortunadamente yo no empecé un blog en aquellas épocas, de haberlo hecho, estaría plagado de dramas y un odio desmedido al género masculino. Hoy puedo decir, que al leer el blog de la amante me cuestioné el porqué de dichas tragedias y odio irracional. Seguí como
fan cautiva de ese blog y otros dos o tres alojados en la misma
web. Tiempo después encontré
el blog de Adán (llegué a el buscando información de diseño), y
fue como descubrí la existencia de blogger y de tantos y tantos
bloggers mexicanos.
Me decidí a abrir por fin un blog a mediados de septiembre, pero no sabía qué nombre ponerle, sí quería hablar de un tema en específico o qué cuernos hacer con el. Gracias a
Lo, quién lo comenzó un par de días antes que yo, me envalentoné y escribí mi primera entrada.
A mí esta maraña de la red me ha servido como una descarga a tanta queja y loquera que inunda mi cabeza. Creo que aparte de
Lollipop uno de los primeros blogs en lo que comenté algo fue en
NEB, pues tenía mucha gente comentando y parecía más fácil comentarle a él. Ahí leí un
nickname que llamó mucho mi atención:
Cynthia Ramírez. Pensando que se trataba de una de mis compañeras de la secundaria, le dí
click a su perfil y llegué a
Méjico Májico. De haberme decidido por escribir un blog de política mi sueño sería hacer algo tan maravilloso como el blog de
Cynthia. Comencé a comentarle todos los post porque me fascinaba leerla diario. No buscaba (más bien ignoraba) que de comentarle ella me comentaría (aunque quiero pensar que encuentra algo bueno en este blog).
Me parece que estoy divagando demasiado, la cosa es más simple. Sí yo un día entro a un blog y dejo un comentario, la intención es opinar, aportar, tal vez de forma errada echarle porras al blogger (digo de forma errada, porque no soy la mejor dando ánimos). ¿Porqué no lo hacía cuando no tenía blog?, pienso que es como carecer de personalidad electrónica. Sí una persona (que no es de tus conocidos) deja un
comentario en tu blog, ¿cómo saber un poco de ella?, de sus gustos, su estilo, un poquito del contenido de su mente.
No existe la posibilidad de retroalimentación en las mismas condiciones con una persona "anónima". Por ejemplo
, cuando empecé mi blog, yo ya leía a
Ángela (ella se está enterando ahora, en su perfil había gustos similares a los míos,
Kundera por ejemplo), a
Chilangelina (también se entera ahora), a
Lilián de la isla al medio día (por eso me saqué de onda cuando me tocó en el intercambio que organizó Gabriel, me parecía un reto dedicarle un
post), también a la
Latosita Lata. A
Sirako. Nunca me atreví a dejarles un comentario, por cobarde, por pinche insegura que soy (por hasta en la red lo soy). Me daba
penita. Es que al leer sus blogs encontraba ese desfile de sarcasmos,
chingonerías e ideas brillantes, que me sentía apabullada ante tanta genialidad y pues mis zoquetes comentarios prefería
ahorrármelos.
También me he dado cuenta que esto de los comentarios es un arma de doble filo. Para mucha gente
es el equivalente al raiting televisivo. Yo no lo creo, siendo
fan cautivísima durante tres años de muchos blogs y no
habiendo dejado un sólo comentario en ninguno, no me parece una forma de medir la popularidad. Debe haber más gente leyéndote. Pero sólo eso, leyéndote. En estos meses he encontrado sólo 2 blogs donde no se admiten comentarios y que carecen de contador (!!!):
Microman y
The Tambor.
Comentar es
divertidísimo, hay polémicas, chistes, peleas, porras, buena vibra (también mala, para desgracia y fortuna). Pero quita mucho tiempo. Tienes que
picarle a los comentarios, pensar que vas a escribir, intentar que tus palabras sirvan de algo, acceder a blogger (sí es el primer comentario que dejas), escribir bien
la p. palabrita de verificación (es una jodidez, sí ni tanto
spam hay ya), etc. En serio, ustedes sabrán al igual que yo, lo latoso que es escribir comentarios. Sin embargo es inevitable. Es casi como una adicción, está ahí haciéndote
ojitos esperando a que dejes parte de tus pensamientos en el post del día. Muchos de ellos tienen más vida por sus comentarios que por las letras contenidas en la entrada.
Quisiera gozar de más tiempo libre y entrar a más blogs y comentar, me encanta la oportunidad de acceder a espacios tan diversos e increíbles. Darme cuenta de que no "estoy sola"(que cursi!!
puaj!!) con mis
debrayes, que todos los tenemos y los expresamos de formas multicolores, en escala de grises, con
rock, con balada, con metal. Qué esta tan fría y tan llamada "superficial" forma de comunicación me ha dejado ver las entrañas más profundas de la
psique humana, los chistes más cagados que he leído, los dramas casi tan exagerados como los míos, las anécdotas que pesaba eran mi exclusividad, los análisis más congruentes y digeribles que en muchos libros, la inteligencia desbordante en gente mucho menor que yo, las simplezas más tiernas. La vida sin caretas.
Seguramente pronto tendré mucho trabajo y dejaré colgados a mis amigos del
messenger (que llevan meses reclamando que ya no hablo tanto con ellos), y seguramente dejaré colgado un rato al blog también.
Nomás un rato. He pensado que sí no tengo tiempo de comentar otros blogs, dejaré
inavilidada la posibilidad de recibirlos en la maraña. ¿Es lo justo no?. Es así de simple.
Irving me preguntó insistentemente hace un par de semanas cómo le hice para volverme "popular" en la
blogsfera. Yo, que ni en la preparatoria lo
fui (ni lo soy, de
ninguna forma). La respuesta es simple.
No soy popular. No soy
blogstar ( gozan de la buena fortuna de
ocurríseles primero, además los hay
creativísimos). No soy periodista consumada. No soy crítico de cine. Con toda probabilidad tampoco lo eres tú, que estas lineas lees.
Eres simple y
complejamente tú. Tú. ¿Qué nos hace pensar que merecemos más atención de la que otorgamos? (estoy hablando en plural,
inclúyome en esto). Yo pienso que sí alguien se toma esos 5 o 10 minutos del día en leer las
tarugadas que escribo, yo puedo hacer lo mismo. A eso se le llama
EMPATÍA. Y lo voy a decir de la forma más poco modesta que existe: Es de mis mejores cualidades.
Al grano. En estos meses me he dado cuenta de algunas cosas, a ver que opinas:
1.-Me
repatea que alguien me deje un comentario que exclusivamente diga "gracias por pasar a mi blog"...¿?. ¿Se debe agradecer?, ¿qué no es un acto
espotáneo?...peor aún, se toma el tiempo de ir a tu blog para "agradecerte", pero no para leer un post...mejor no te tomes molestia alguna y no dejes aquí agradecimientos innecesarios.
2.-Comentarios en donde el blogger pone en evidencia que no leyó una línea del post. ¿para qué comentar entonces?, ¿medida publicitaria?, ¿deber
comentaril?...Cuando alguien considere que hice algo similar,
búrlese de mí en la bandeja de
cometarios por favor.
3.-Que la gente hable de un comentario en un blog ajeno, en un post que
nadita tenía que ver. Ejemplo:
El post no tenía absolutamente que ver con U2...eso era de un post del blog de Irving.
Sigo sin entender la filosofía de los links...
A ustedes... ¿qué cosas que les revientan suceden en sus comentarios?
¿sueñan con ser blogstars?
No me odien por este post...