lunes, 19 de enero de 2009

Promesas rotas

Hace algunos años fuí a la cineteca a ver "Promises", iba sin saber siquiera de qué demonios trataba y se convirtió uno de los mejores documentales que he visto.

El eje central son las entrevistas que a lo largo de dos años les hicieron a niños palestinos y niños judíos que viven en Jerusalem. El escuchar de viva voz las infantiles (pero no tan inocentes) crónicas, me ayudó a entender el gran-GRAN-gran problema entre ambos pueblos, los dos arrastran un conflicto que parece eterno, "la razón es mía, y únicamente mía", profesan dogmas increíblemente estrictos con los que intentan argumentar la legítima propiedad de Palestina. "Ojo por ojo y diente por diente", es el lema que al ser llevado a la práctica desde hace tantos años, ya es imposible señalar quien tuvo la culpa inicial, quien lanzó la primera piedra.

Entre los niños que salen en el documental, hubo unos gemelos judíos que me parecían los más justos y parciales: Yarko y Daniel. Tal vez ello era resultado de ser nietos de un hombre que logró sobrevivir al holocausto y decidió radicar en Israel para alejarse del lugar donde experimentó lo más parecido al infierno. Todo ello mermó su fé convirtiéndolo en ateo, no creía en un Dios que hubiese permitido tanto dolor a su propio pueblo. Por lo tanto sus nietos no poseían esa terquedad absurda de un fanático. En las entrevistas hablaban de que en una guerra no hay vencedores, hay muertes y sufrimiento en ambos lados. Temían a los ataques terroristas, se estresaban siempre que subían a un autobús, cuando estaban en un lugar público, les temían a los árabes pero no hablaban de deportación, exterminio o guerra como medios para solucionar el conflicto. Ellos fueron los únicos niños judíos que aceptaron sostener un encuentro con los árabes. Al ser testigos de las infames filas y chequeos que tiene que hacer los palestinos para pasar de un lugar a otro exclamaron "es injusto, ésta también es SU tierra". Vieron las pintas que hubo en la intifada anterior, las proclamas de Hamas, los huecos dejados por las armas israelíes, escucharon el testimonio de un niño árabe cuyo hermano fue asesinado por arrojar una piedra durante la intifada, era un niño que regresaba de pastorear ovejas. Jugaron todos juntos, comieron platillos árabes, fueron recibidos con hospitalidad y a pesar de que se sintieran incómodos en algunos momentos (como cuando les recomendaron no hablar hebreo), comprendieron el hecho más importante, lo que su propio gobierno parece no entender: "si estuviéramos en su lugar, de este lado de la ciudad, nos sentiríamos igual que ustedes y despreciaríamos a los judíos".

El encuentro resultó motivador, por que tanto judíos como árabes saben que no son ellos los asesinos, ni los que mueven los hilos de la conveniencia propia por encima del vecino. Son el gobierno Israelí, y los fanáticos musulmanes los que han provocado semejante madeja de rencores (desde mi punto de vista más culpa tienen los primeros). El documental deja abierta la puerta a una solución, a no perder la esperanza. Los niños árabes siguieron comunicándose con los gemelos judíos, pero se fue perdiendo el interés.

Al estar buscando videos relativos a éste documental (para compartirlos en el blog) encontré unas entrevistas realizadas en 2004 a algunos de los participantes. Dichas entrevistas forman parte del DVD. Fue triste y muy decepcionante enterarme que aquellos gemelos centrados y objetivos, Yarko y Daniel, engrosan hoy la filas del ejército israelí (son los chicos árabes los que estaban más cambiados, menos radicales, más dispuestos a la negociación, algunos no claman siquiera al gobierno por sus tierras, sólo quieren poder viajar por Palestina libremente, sin check points, ni tratos criminales). Fue como cerrar la puerta que el hermoso día de juegos entre niños había dejado abierta. Sería imposible que hoy, después de los inhumanos ataques a Gaza, los jóvenes árabes accedieran a ver a dos militares y más difícil aún la acción contraria.





Hace poco leí en el periódico que científicos descubrieron (aunque a mí me parece algo bastante obvio) que la alegría la felicidad son algo que se contagia. Yo creo en los opuestos de todas cosas -me parece una ley universal-, por lo tanto considero que el odio, el rencor, y la estupidez son también actos contagiosos. Donde haya un imbécil con fanatismos absurdos, odios arcaicos, e ideas obtusas, no lo duden, pronto habrá más (y en estos momentos me refiero a los judíos).

8 comentarios:

Marco dijo...

orale, al rato veo el documental, me parece interesante tu post. Definitivamente es absurdo que los pueblos vengan arrastrando conflictos por siglos. Increíble tanta intolerancia.

Danke dijo...

Sabes que es lo mas absurdo? que es te conflicto viene arrastrándose desde épocas de la 1ra guerra mundial, así que en poco mas de una década cumplirá un siglo de estúpidas peleas. No es posible que sigan con esta guerra de guerrillas donde los que sufren son los menos culpables.

Igual de absurdo que en occidente se siga viendo a los israelíes como las "eternas victimas" y a los árabes como "los malos del cuento". Si este conflicto tiene solución siempre ha estado en manos de Israel lo cual por motivos económicos, religiosos y políticos nunca han querido hacer ni dejar hacer.

SalU2, un abrazo

Générique dijo...

Podría dar argumentos a favor (o en contra) de cualquiera de los dos bandos, pero la verdad es que en la guerra nadie gana realmente, de ambos lados hay bajas, miedo y sufrimiento.

Y todo por un pedazo de tierra. ¿Sería realmente tan difícil compartir, vivir en paz?

Como se menciona en uno de los videos, la unica solución es hablar, seguir hablando, apelemos al sentido común y esperemos que algunos corazones se abran. Tal vez, algún día, este conflicto termine.



¡Sonríe!

David Moreno dijo...

Mil Gracias por el link. Hace rato que lo estaba buscando...

Saludos.

bLanche ʚïɞ dijo...

Qué triste que este tipo de conflictos de tiempos tan lejanos esten afectando ahora a gente inocente...

Y sí, la alegría se contagia, así que, vamos a regalarle a la vida una enorme sonrisa =)

Rafael Merino Isunza dijo...

Tristemente es la naturaleza humana...

Alletta dijo...

Un tema complicado, no me siento capaz de tomar partido por ningún bando, ni siquiera ligeramente.

La cosa es que los culpables no son ni el pueblo árabe ni el pueblo israelita sino los fanáticos de cada lado.

Hamas nunca ha dejado de atacar a Israel, aún cuando este haya concedido treguas, los de Hamas quieren borrarlos del mapa por completo, por otra parte Israel responde con exceso contra blancos civiles.

De la muerte, destrucción y desesperanza tienen la culpa ambos y la solución también :S

Pequeña capitalista dijo...

Promises es una joya Defe.

Ya hasta me cuesta hablar del tema judió -palestino porque no hay nada que se puede decir para expresar qué tan absurdo es