lunes, 31 de marzo de 2008

¿Mea Culpa?

Eso pensamos al ser víctimas de un robo. Eso pensamos cuando otra persona es víctima de un robo. ¿Fué culpa suya?.

Hace casi tres semanas Diana y yo convencimos a Daniel de que nos llevara al starbucks de la plaza Santa Teresa, pues eran las siete de la noche y teníamos flojera de caminar hasta allá y regresar a la oficina.

Dejamos el auto en la calle a unos 30 metros de la entrada del café. Nos atendieron rápido. Cinco minutos después regresamos, y Diana se dió cuenta de que el vidrio(ella iba atrás) estaba completamente abajo. Un segundo después vimos la mica hecha chicharrón al lado de la puerta, lo que pasó es que le habían dado un cristalazo al coche. Pero el estero estaba en su lugar, "uf menos mal". De pronto un cable saliendo de la puerta. Daniel había olvidado por completo que dejó la computadora (mac book nueva, la compró en diciembre) en el asiento posterior. Era de noche, estaba obscuro, ni Diana la vió cuando se sentó junto a ella. ¿Cómo es posible que un ladrón la hubiese visto, rompiera el vidrio, la sacara y nadie se diera cuenta?...No lo podíamos creer, "es el pudregal, ¡hay muchos policías!".

Cuando llegamos a la oficina les contamos a los demás. Más tarde Poncho y yo pensamos que había sido un graaan descuido de Daniel, que en cierta forma fue culpa suya "es que viviendo en esta ciudad" ,"es que la situación económica del país", "a quien se le ocurre" etc.

El fin de semana siguiente, Poncho decidió pasarlo con sus tíos. Al regresar a su casa se llevó una de la peores sorpresas de la vida. La encontró casi vacía. La tele nueva, las otras teles, los dvd players, el home theatre, todos los electrodomésticos, su colección de más de 200 películas. Recuerdos invaluables de la familia. Juguetes de colección, la lista parece no tener fin. No conformes con haberle partido la vida, estas sanguijuelas deplorables destrozaron todo, hasta la habitación de su hija pequeña...¿qué buscaban estos miserables en la recámara de una niñita?...Se llevaron hasta a su perro...¡su perro!...El esfuerzo de años de mi buen amigo quedó reducido a casi nada.

"Es que sí vivía solo no debió dejar su casa"...su colonia tiene vigilantes...gran consuelo. "Debió tener alarmas, reforzar las puertas". Los policías que acudieron a su casa cuando les llamó le dijeron que "corrió con suerte", y tenían razón. Hay casas con esas y más "medidas de seguridad" y se llevan hasta las puertas, dejan a la familia sólo con las sillas. De haberse quedado en casa, no quiero imaginar lo que esa gente pudiera haberle hecho a él o a su hijita. Desde esa perspectiva sí tuvo "suerte".

¿Fué culpa de él?

"Es que la pobreza", oh sí la pobreza. Por favor, esa gente no roba por hambre.

El pueblo de donde son mis padres la gente es mucho más pobre. Y nadie tiene candados en las puertas, las tiene abiertas de par en par. Hay millones de personas viviendo con sueldos míseros y eso no los ha llevado nunca al mundo de las ratas. Ahora parecen no conformarse con quitarte los pesos que llevas en las bolsas, quieren más y más, tu vida incluso. La violencia con que se llevan a cabo la mayoría de los delitos no tiene ninguna justificación. El delito mismo no la tiene. El ser pobre no te vuelve un criminal.

¿Resentimiento social?... no lo sé, no soy socióloga, lo único que sé es que cuando era niña, los asaltos los llevaban a cabo "carteristas", no existía el término "cristalazo", ni "secuestro express". Sí la economía está tan mal, ¿no es más jodido* que estando jodidos nos jodamos más unos a otros?. Ni mis amigos ni yo somos "de dinero", y aunque lo fuéramos, no significa que por nuestra culpa otros no tengan alternativas.

Me decepciona tanto. Gran parte del problema radica en que no se piensa en el otro. Esos ladrones no piensan en todo el sacrificio que le tomó a Poncho hacerse de su colección de películas (por citar un ejemplo), ni en Daniel ahorrando para su computadora. Los desvelos, las juntas con el jefe, las prisas matutinas. No les importa. Tampoco nuestro sistema político/económico piensa en los otros: nosotros, más impuestos, más jornadas laborales.

En el periódico "El Universal" tienen una especie de suplemento escrito por jóvenes de distintas universidades y carreras (algunos están para llorar, deberían contratar gente con blogs, jejeje, me cae que cualquiera redacta mejor). A una de ellas se le ocurrió escribir sobre la insensibilidad de la gente y lo superficial de nuestro comportamiento como agentes causales de un robo. Nada más alejado de la realidad. Sí tengo un celular y lo saco para hablar en un café, no lo estoy "presumiendo", lo estoy usando. Al igual que la computadora con la que chateo. Sí en mis posibilidades está el comprarme un auto nuevo ¡¿porqué chingados no lo voy a hacer?!. El ser o no presumido no debería ser motivo para ser asaltado. Ni el hecho de poder comparte un iphone. Nadie tiene el derecho de quitarnos nuestras cosas, ni amenazar nuestra vida.

Gran insulto para la gente de escasos recursos, no sólo se les margina de muchos lugares (entre muchas otras tristes situaciones, como el acceso a la salud), además se les culpa de la inseguridad, de la asquerosa violencia con la que apesta. Sí este país ha pasado por situaciones económicas más severas, ¿porqué sólo ésta última década se ha impregnado con esa peste?.

Durante 17 años viví junto a la Morelos y Tepito. Y el no tener auto, no tener ropa de marca y no tener computadora, no me orilló a robárselas a mis compañeros de clase. O a comprarlas robadas.

Otro gran punto a tratar. No deberíamos comprar nada robado. Por ahí van a rodar las películas, los caballeros del zodiaco, la tele de Poncho y la mac de Daniel, habrá quien las compre. ¿De no existir tal oferta, existiría la demanda?, ¿o funciona al revés?. Pensemos antes de dejarnos seducir por el precio "bara bara"...cada cosa robada que adquirimos le fué arrebatada a otra persona, es su esfuerzo, incluso, tal vez ese celular le haya costado la vida a su dueño.

Ésta cara de mi ciudad es la que más odio.


*Lo utilizo como adjetivo calificativo en general. Jamás de una forma peyorativa discriminatoria.

viernes, 28 de marzo de 2008

La calle maldita

Es una calle agradable, pero dados los últimos acontecimientos que he presenciado, decidimos llamarla de esa forma. No sé su nombre, pero es paralela a periférico y sale a boulevard de la luz. Por ella transitan los clientes de un pequeña plaza comercial del Pudregal, Santa Teresa.

Ayer por la noche Diana y yo fuimos por un café del Starbucks, cosa casi cotidiana (sospechamos que al café le ponen algún tipo de droga, porque de verdad, somos casi adictas -ya sé que a nadie le gustan los starbucks, pero es la única cosa relativamente dulce que puedo comer, en este caso tomar-). Decidimos sentarnos en la mesas de afuera pa' echar el chisme mientras fumábamos, cuando algo llamó mi atención en milésimas de segundo. Eran las 9:30 y un auto venía hecho la superchingada, y de pronto impactó a un Tsuru que iba saliendo del estacionamiento. Nunca habíamos visto un choque tan brutal y tan cercano en nuestras vidas. El sonido permanecería en nuestro cerebro las horas subsecuentes. La gente empezó a correr para ayudar a los heridos, en el tsuru iban dos señoras mayores (calculo más de cincuenta años) que iban saliendo de trabajar, laboran en la estética de la plaza. El otro conductor (el obvio culpable) salió de su auto (sin un razguño, pues las bolsas de aire hicieron bien su trabajo), sin embargo notamos de inmediato que iba hasta su madre de borracho. No podía casi ni hablar, ni mantenerse en pie. De hecho se hizo de palabras con otro conductor que lo empezó a pendejear porque por poco lo chocaba a él también. Empezaron a golpearse, el otro tipo aprovechando su físico (estilo mamadon) le acomodó dos buenos golpazos al borrachín.

A pesar de que llamaron de inmediato a más de un servicio médico, las ambulancias tardaron MEDIA HORA en llegar. Las señoras del tsuru no se podían ni mover, una de las puertas delanteras tampoco se podía abrir. Supongo que en gente de su edad, y más aún, en mujeres, un choque así tiene repercusiones graves en sus huesos. Sí a los veinte tardamos en sanar de una fractura o esguince...El otro sujeto no quería hablarle ni al seguro, ni a nadie, no podía. No fueron suficientes el susto y la madrina que le acomodaron para bajarle la peda. Vamos, que hasta los policías y los demás éramos amables cómo si le habláramos a un niño. Intentamos que nos dijera algún teléfono, pero el pendejo seguía pensando que lo iban a madrear y decía que vivía solo y no tenía a nadie y "pobre de mí". Sonó su celular y no podía contestarlo, una chica que se encontraba remodelando una de las tiendas de la plaza le quitó el celular y comenzó a hablar con la que, nos enteraríamos después, era su novia y vivía con él (aparte de pedo, chismoso).

Cuando llegaron la hija y el cuñado de una de las señoras heridas, supimos que ambas eran hermanas. La chica estaba casi histérica y no era para menos. El cuñado se fué en la ambulancia y ella se quedó para ver que sucedía con el imbécil aquel. Los policías dijeron que la esperarían, que sacara su auto de la plaza, que siguiera a la patrulla al mp. Los culeros se arrancaron y no la esperaron, después de todo, los que ahí estábamos éramos mujeres y pubertos fresones del Pudregal que no supimos qué decirles ni qué hacer. Ella regresó con nosotros de nuevo y sacó las cosas que quedaron en el tsuru, pues las grúas estaban llevándose los dos autos. Nos quedamos ahí porque seguíamos en shock, y se nos ocurrió dejarle el teléfono a la chica, en caso de que como siempre pasa en este májico país, después resulte que fue culpa de las señoras, pues no hay los suficientes testigos que lo avalen. Todos los que vieron, medio vieron, o ayudaron ya se habían retirado, y sería difícil contactarlos para ello. Nos dió las gracias, me dijo su nombre y yo le dí un abrazo diciéndole que tenía la razón de su lado y la apoyaríamos. ¿Vale el abrazo de un extraño?. No sé, nunca lo había hecho, simplemente surgió. Ella seguría (ahora sí) a las grúas con los autos al mp.

Después platicando con amigos, nos hicieron ver que fué un error garrafal el que ella no pudiera irse siguiendo a la patrulla, pues los majicos policías, tiene la linda costumbre de pasear al culpable para sacarle una buena mordida y no detenerlo. Así le daría tiempo al pendejo éste de bajarse el pedo y defenderse.

Ojalá y no sucediera tal cosa.

En segundos probablemente le cambiaron la vida a una familia, por fortuna nadie iba atrás en el tsuru, sino lo estarían velando ahora. Y todo gracias a un pendejo que a mala hora se puso a tomar y no pensó en mejor subirse a un taxi. Ahora tendrá que pagar (de verdad espero que si, es lo menos) los gastos médicos de las señoras, y dos autos. Y lo que va a tener que gastar en abogados, ministerio, y chescos de los polis. Todo eso le costará la peda de juevebes.

La otra desgracia de esa calle sucedió hace dos semanas, fue un robo, pero eso es tema para otro post.

martes, 25 de marzo de 2008

28 años

Hubiera cumplido el día de hoy. Lo conocí en quinto año de prepa, y hasta la fecha sigo diciendo que es el hombre más brillante que he encontrado. No. Este no es un halago post-mortem. Siempre que tenía la oportunidad se lo dije.

El de la enorme sonrisa sincera, el ácido corrosivo, el humilde, el sabio, el crítico del sistema. El niño rico que odió serlo.

 El alumno que se atrevió a retar a la directora de la freseis, por todos temida, por todos sufrida, cuando un prefecto malhora nos llevó a la dirección por jugar futbolito con una botella de plástico en el patio de quintos después de un estresantísimo y retador exámen de Historia de México. 

El que me compró un VHS pirata de Sailor Moon en una convención de Cómics en la Alberca Olímpica al percatarse de que era inmensamente pobre y los ojitos me brillaron al ver algunas escenas de ese anime.

El que arrebataba suspiros en muchas chicas, y jamás se creyó merecedor de alguno. Nunca lo ví con ojos de amor, sigo sin saber porqué, era casi mi ideal.

El que recordaba con suma nostalgia un amor plátonico de años, de cuando era un niño, y seguía recordando el nombre de ella como sí respirara su esencia: Aurelia. 

El que platicaba horas con sus amigos en el lagartijero aunque su piel se lo recriminara con creces después.

El que hacía mucho deporte, y sabía un arte marcial que antes era rarísima, ahora es popular, pero no recuerdo el nombre.

El que se rapó en sexto de prepa y encontraba sentado afuera del salón a las siete de la mañana, casi como maestro zen.

El primer hombre que al jugar video juegos me habló de la filosofía que podía haber en ellos.

El incansable lector. El amante del cine. Todavía conservo los boletos de las películas que vimos, ni único recuerdo físico de él, le cagaba que le tomáramos fotos, no lo permitió.

El que se vestía sencillo, con pants, con camiseta blanca. 

El más inteligente de la escuela pero se sabía ignorante. Que nunca hizo menos ni al más pobre, y jamás pensó en que hubiera alguien más pendejo. Antes se autoproclamaba pendejo él.

El respetuoso.

El del humor negro.

El que filosofó con nosotros durante horas la letra de la canción *De do do do de da da da*

El que quería conocer el pueblo de donde es mi familia, sólo por que yo le relataba los increíbles paisajes estilo José María Velasco, y la enorme tranquilidad que sentía al verlos.

El que encontró el amor en una bailarina de ballet, igual de dulce que el.

El que se mudó a dos cuadras de mi casa, pero la pesada jornada universitaria no nos dejó frecuentarnos tanto.

El estudiante de filosofía y letras que hablaba maravillas de sus compañeros y maestros (algunos) y los consideraba verdaderos senseis... se sintió como un inútil. Nunca quizó creer lo maravilloso que era.

Nunca lo creyó.

Hace diez años ya, cuando festejámos sus dieciocho (era un par de años mayor que nosotros), durante una de nuestras reflexiones filosóficas de adolescentes, intentamos imaginarnos cómo sería una reunión diez años después. Exageraciones e ironías fueron el resultado de tal proyección futurista. Predijimos a Mario  casado con una modelo guapísima y estúpida, trabajando para alguna empresa bien acá, vestido a la giorgio *mamani* y con dos chilpayates. El sólo exclamó *Sí en diez años se reúnen no cuenten conmigo, yo ya habré dejado de robarles el oxígeno para entonces*. Detesto que tuviera razón. 

En septiembre de 2002 dejó esta *vida miserable*, dejó de *robarnos el oxígeno*. Una extraña enfermedad psicológica lo atormentaba desde niño. No estoy segura de cual. Se suicidó.

Sigue siendo maravilloso donde quiera que estés.

lunes, 24 de marzo de 2008

No estaba muerta

Ni andaba de parranda. Bueno sí, un poco, pero un poquito nomás. En estas vacaciones aprendí muchas cosas, tantas, que este sería un post larguísimo del tema, y qué hueva escribirlo sí es lunes y nadie quiere postear.

1.-Amo platicar con mis amigos. Pero me caga cuando salimos en "parejas" (bueno, salen conmigo), sólo hay dos parejas de mis amigos con los que puedo salir y pasarla bien.
2.- A propósito de eso, no vuelvo a ir en un viaje de parejas. Hace casi 3 años tuve a mal embarcarme en tal aventura y es incómodo como traer piedritas en el zapato. Estar esperando en el lobby del hotel, porque tus 6 acompañantes están cogiendo, no tiene comparativo a otro tipo de espera. Entonces que ahora me invitaran de nuevo a viajecito así no me hizo mucha gracia (obvio preferí quedarme en mi casita, ahí nadie come enfrente de mi pobre y hambrienta persona).
3.-Me choca que la gente "me confíe" cosas que está claramente dispuesto a contarme pero "no se lo digas a nadie", "no te vayas a enojar". Sí si me enojé y mucho, me acuerdo y me enojo, maldito, le odio.
4.-Cuando más tiempo libre y ganas tienes de salir menor será la oferta o invitaciones que tengas.
5.-Sí no tienes planeado encontrarte a alguien, más te lo encuentras.
6.-Extrañaba mucho a mi amiga Ariadna.
7.-Amo la primavera. Jamás podré viajar en invierno a un país del norte. Por cierto, me revienta ver a tanto imbécil trepado en las pirámides o cuanta estructura semejante a ruina prehispánica encuentren durante el 21 de marzo( gracias a Raúl Velasco, dicen por ahí)....¿Por qué mantenemos la tradición de conmemorar los natalicios de dos presidentes ególatras y dictadores bajo la fachada de un día festivo? "día de la primavera"-"día de la independencia". La primavera no "cae" en un día determinado, y la independencia...se dice que fué el 27 de septiembre de 1821. Eso me dijeron en la escuela.
8.-Tengo un "bloqueo creativo" inmenso. Pero creo que ya estoy saliendo de él.
9.-El novio de una de mis amigas de la prepa es un emo, aunque lo nieguen ambos. Que conste que nunca le he golpeado.
10.-El exnovio de otra de mis amigas de la prepa es un pendejo. No entiendo la estúpida necesidad masculina de andar como perro marcando territorios y menos de ésa forma.
11.-Los preparativos para una boda son estresantes para una novia. Pero como se trata de mi hermana son ecatombes de pánico.
12.-Me dí cuenta de que la "lidereza" del sindicato de la UAM era mi ...bueno, era dizque "maístra" de audio...la tipeja nos daba fotocopias, pedía un trabajo escrito acerca de los que "entendimos" de las mismas, daba veinte minutos de clase con el mismo tedio que un niño de 5 años está en misa, y faltaba un chingo. La odiábamos. Nunca comprendimos porqué daba "clases". Me quedan clarísimas las intenciones de ése sindicato y lo absurdo de sus reclamos. ¿¿¿¿Con qué cara????...

Extraño a mi amiga Ariadna, quien acaba de regresar a su paraíso tropical.

viernes, 14 de marzo de 2008

La incomprensión del equilibrio

Me es difícil tomar partido en una contienda. A veces, tiendo a defender al lado que veo más débil. No creo en absolutismos, esta religión me ha traído problemas. La gente quiere que sea blanco o negro. Yo me niego. Siempre hay matices.

¿Nadie más se da cuenta que en una guerra ambas partes tienen algo de razón (una más que otra)?

Yo no creo en partidos políticos. Ni en la derecha o la izquierda. De los dos lados veo mierda, en los dos veo también virtudes (mínimas pero las hay).

Otra cosa que me enerva. Universidad pública VS Universidad Privada...

Yo estudié en la UAM. Mi amadísima y prisionera UAM. Mi mamá por allá de 1998 me sugirió que buscara una universidad privada que me gustara, la oferta era tentadora. Al estudiar la preparatoria en la freseis, sufrí algunos meses de la presunción de algunos con padres mejor pagados que otros. "Qué ropa traes, ya tienes auto, ya tengo celular". Me asustaba pensar en estudiar en un escuela donde me enfrentaría a pretensiones peores, era una adolescente susceptible. Además desde la secundaria había oído maravillas de la carrera de diseño en la UAM. Sabía perfectamente que de estudiar en la UIA ó La Salle, los ahorros familiares se verían mermados y no podríamos comprarnos una casa (vivíamos en un departamento). No hubo mucho que pensar. Le dije a mi mamá que estudiaría en la UAM.

Lo acepto, por años critiqué y señalé a 'los hijos de papi' de escuelas privadas, vaya zopenca. Qué allá todo es más fácil, "¿Cómo te van a reprobar si les estás pagando?"...Me he tragado mis palabras.

La peor diseñadora que he conocido en mi vida laboral es de la UNITEC. Uno de los mejores (Hugo un GRAN ilustrador y diseñador, dice que me lee pero no le creo) también lo es, y casi de la misma generación. He visto trabajos bellísimos de gente tanto de privadas como de públicas. Tengo amigos brillantes de ambas procedencias. Yo no sé por qué seguir con el estúpido afán de dividirnos. Entre 'porros de las públicas' e 'hijos de papi' de las privadas.

Además hay personas de diversos ingresos en ambas instituciones ¿Por qué entonces la guerra?

Es una mera situación fortuita, nadie escoge la famila en la que nace. No queda más que aprender, trabajar y rascarnos con nuestras propias uñas, dejar de criticar a los que parecen tener una mejor posición y enfocarnos en nuestro propios objetivos. Dejemos las peleítas verbales.

lunes, 10 de marzo de 2008

Habría que hacer un Manual de usos y costumbres para un blog

No sé si publicar este post. Tal vez haya gente que de leerlo no regrese más a mi blog...pero pues...tengo la curiosidad de "a ver qué chingados pasa".

Yo empecé a leer blogs hace 3 años. La mayoría eran españoles, desconocía la existencia de blogger. Me enganché rápidamente a uno: la amante. Sí alguno de ustedes se ha dado una vuelta por ahí, constataron el porqué de la adicción, esta mujer es inverosímil. Afortunadamente yo no empecé un blog en aquellas épocas, de haberlo hecho, estaría plagado de dramas y un odio desmedido al género masculino. Hoy puedo decir, que al leer el blog de la amante me cuestioné el porqué de dichas tragedias y odio irracional. Seguí como fan cautiva de ese blog y otros dos o tres alojados en la misma web. Tiempo después encontré el blog de Adán (llegué a el buscando información de diseño), y fue como descubrí la existencia de blogger y de tantos y tantos bloggers mexicanos.

Me decidí a abrir por fin un blog a mediados de septiembre, pero no sabía qué nombre ponerle, sí quería hablar de un tema en específico o qué cuernos hacer con el. Gracias a Lo, quién lo comenzó un par de días antes que yo, me envalentoné y escribí mi primera entrada.

A mí esta maraña de la red me ha servido como una descarga a tanta queja y loquera que inunda mi cabeza. Creo que aparte de Lollipop uno de los primeros blogs en lo que comenté algo fue en NEB, pues tenía mucha gente comentando y parecía más fácil comentarle a él. Ahí leí un nickname que llamó mucho mi atención: Cynthia Ramírez. Pensando que se trataba de una de mis compañeras de la secundaria, le dí click a su perfil y llegué a Méjico Májico. De haberme decidido por escribir un blog de política mi sueño sería hacer algo tan maravilloso como el blog de Cynthia. Comencé a comentarle todos los post porque me fascinaba leerla diario. No buscaba (más bien ignoraba) que de comentarle ella me comentaría (aunque quiero pensar que encuentra algo bueno en este blog).

Me parece que estoy divagando demasiado, la cosa es más simple. Sí yo un día entro a un blog y dejo un comentario, la intención es opinar, aportar, tal vez de forma errada echarle porras al blogger (digo de forma errada, porque no soy la mejor dando ánimos). ¿Porqué no lo hacía cuando no tenía blog?, pienso que es como carecer de personalidad electrónica. Sí una persona (que no es de tus conocidos) deja un comentario en tu blog, ¿cómo saber un poco de ella?, de sus gustos, su estilo, un poquito del contenido de su mente. No existe la posibilidad de retroalimentación en las mismas condiciones con una persona "anónima". Por ejemplo, cuando empecé mi blog, yo ya leía a Ángela (ella se está enterando ahora, en su perfil había gustos similares a los míos, Kundera por ejemplo), a Chilangelina (también se entera ahora), a Lilián de la isla al medio día (por eso me saqué de onda cuando me tocó en el intercambio que organizó Gabriel, me parecía un reto dedicarle un post), también a la Latosita Lata. A Sirako. Nunca me atreví a dejarles un comentario, por cobarde, por pinche insegura que soy (por hasta en la red lo soy). Me daba penita. Es que al leer sus blogs encontraba ese desfile de sarcasmos, chingonerías e ideas brillantes, que me sentía apabullada ante tanta genialidad y pues mis zoquetes comentarios prefería ahorrármelos.

También me he dado cuenta que esto de los comentarios es un arma de doble filo. Para mucha gente es el equivalente al raiting televisivo. Yo no lo creo, siendo fan cautivísima durante tres años de muchos blogs y no habiendo dejado un sólo comentario en ninguno, no me parece una forma de medir la popularidad. Debe haber más gente leyéndote. Pero sólo eso, leyéndote. En estos meses he encontrado sólo 2 blogs donde no se admiten comentarios y que carecen de contador (!!!): Microman y The Tambor.

Comentar es divertidísimo, hay polémicas, chistes, peleas, porras, buena vibra (también mala, para desgracia y fortuna). Pero quita mucho tiempo. Tienes que picarle a los comentarios, pensar que vas a escribir, intentar que tus palabras sirvan de algo, acceder a blogger (sí es el primer comentario que dejas), escribir bien la p. palabrita de verificación (es una jodidez, sí ni tanto spam hay ya), etc. En serio, ustedes sabrán al igual que yo, lo latoso que es escribir comentarios. Sin embargo es inevitable. Es casi como una adicción, está ahí haciéndote ojitos esperando a que dejes parte de tus pensamientos en el post del día. Muchos de ellos tienen más vida por sus comentarios que por las letras contenidas en la entrada.

Quisiera gozar de más tiempo libre y entrar a más blogs y comentar, me encanta la oportunidad de acceder a espacios tan diversos e increíbles. Darme cuenta de que no "estoy sola"(que cursi!! puaj!!) con mis debrayes, que todos los tenemos y los expresamos de formas multicolores, en escala de grises, con rock, con balada, con metal. Qué esta tan fría y tan llamada "superficial" forma de comunicación me ha dejado ver las entrañas más profundas de la psique humana, los chistes más cagados que he leído, los dramas casi tan exagerados como los míos, las anécdotas que pesaba eran mi exclusividad, los análisis más congruentes y digeribles que en muchos libros, la inteligencia desbordante en gente mucho menor que yo, las simplezas más tiernas. La vida sin caretas.

Seguramente pronto tendré mucho trabajo y dejaré colgados a mis amigos del messenger (que llevan meses reclamando que ya no hablo tanto con ellos), y seguramente dejaré colgado un rato al blog también. Nomás un rato. He pensado que sí no tengo tiempo de comentar otros blogs, dejaré inavilidada la posibilidad de recibirlos en la maraña. ¿Es lo justo no?. Es así de simple. Irving me preguntó insistentemente hace un par de semanas cómo le hice para volverme "popular" en la blogsfera. Yo, que ni en la preparatoria lo fui (ni lo soy, de ninguna forma). La respuesta es simple.

No soy popular. No soy blogstar ( gozan de la buena fortuna de ocurríseles primero, además los hay creativísimos). No soy periodista consumada. No soy crítico de cine. Con toda probabilidad tampoco lo eres tú, que estas lineas lees.

Eres simple y complejamente tú. Tú. ¿Qué nos hace pensar que merecemos más atención de la que otorgamos? (estoy hablando en plural, inclúyome en esto). Yo pienso que sí alguien se toma esos 5 o 10 minutos del día en leer las tarugadas que escribo, yo puedo hacer lo mismo. A eso se le llama EMPATÍA. Y lo voy a decir de la forma más poco modesta que existe: Es de mis mejores cualidades.

Al grano. En estos meses me he dado cuenta de algunas cosas, a ver que opinas:

1.-Me repatea que alguien me deje un comentario que exclusivamente diga "gracias por pasar a mi blog"...¿?. ¿Se debe agradecer?, ¿qué no es un acto espotáneo?...peor aún, se toma el tiempo de ir a tu blog para "agradecerte", pero no para leer un post...mejor no te tomes molestia alguna y no dejes aquí agradecimientos innecesarios.

2.-Comentarios en donde el blogger pone en evidencia que no leyó una línea del post. ¿para qué comentar entonces?, ¿medida publicitaria?, ¿deber comentaril?...Cuando alguien considere que hice algo similar, búrlese de mí en la bandeja de cometarios por favor.

3.-Que la gente hable de un comentario en un blog ajeno, en un post que nadita tenía que ver. Ejemplo:

El post no tenía absolutamente que ver con U2...eso era de un post del blog de Irving.


Sigo sin entender la filosofía de los links...

A ustedes... ¿qué cosas que les revientan suceden en sus comentarios?

¿sueñan con ser blogstars?

No me odien por este post...

jueves, 6 de marzo de 2008

¡Ah qué mi madre!

Tempranito en la mañana (bueno ni tan temprano) mis papás discutían ciertos menesteres domésticos. Cuando de pronto empezó la pelea. No pienso ventilar los trapos de mi familia, pero digamos que es una costumbre muy "Olga" (mi madre tuvo a MAL ponerme su nombre) el estar reclamando por cosas que pasaron hace años (en este caso meses, y ya le ha reclamado antes). Le sacó a relucir a mi noble padre cierta anécdota en la que ella se enojó mucho con el. Siempre acabo de mediadora.

El punto es que le reclamaba su falta de "detallismo".

Y tenía razón, mi padre es de las personas menos detallistas del universo. Tiene un gusto pésimo para la ropa (algo que, gracias a dios no heredé de mi familia paterna). Toda se la compra mi sacrosanta y enojona madre. Toda. En cuarenta años de casados, mi padre pocas veces le ha regalado algo.

En todo lo demás papá es un amor. Nunca fué parrandero, mujeriego ni jugador. De la casa al trabajo, y del trabajo a la casa, como debe de ser. Nunca le he oído una grosería o falta de respeto hacia nosotras, nunca. Siempre le dió su sueldo completito a mi mamá, que es la mejor administradora de este jodido país (cosa que para mi desgracia no heredé de ella). Me ha hecho pensar en lanzarla como candidata a la presidencia, o ya de perdis, como secretaria de hacienda. Les garantizaría la segunda o tercera economía del mundo en una década. "¿Deuda externa?¿Eso qué es?", se preguntarían nuestros hijos. El problema es que tiene un humor de "no mames, sí se enoja un poquitito más explota". Mamá es un temido general en casa.

Ah si, la pelea. Ya menos enojada mamá subió a arreglarse. Entré a su recámara y me en el espejo a la par que ella:

Yo-Oye mami, tenemos la misma nariz, ¿verdad?

Mi mami-Si, igualitita (mi mamá no es sarcástica...simplemente le choca cualquier comentario que lleve algo de ternura y lo exagera)

Yo-y la boca, tenemos la misma boca...

Mi mami-No, la boca no fíjate bien, esa quien sabe a quien la sacaste.

Yo-pues a ti, mi papá prácticamente no tiene labios (dato 100% real, mi señor padre se ha dejado crecer el bigote desde...desde los trece años me parece).

Mi mami- Tienes razón, la boca la heredaste de tu papá...

Yo-Ay mamá que no que mi papá no tiene...

Mi mami-Que si, que si, entiende, ¡¡¡tienes la boca de tu papá!!! ¿quién te dijo que el de allá abajo lo es? (lo dijo bien pero bien seriamente)

Yo-!!!!!!!! ¡¡Ay mamá!!

Tan simpática la señora. Me parece sigue enojada con el. Ha hecho esa "broma" (tan socorrida por las madres enojadas) como tres veces en mi vida.

Tal vez me hubiera sacado algo de onda. Pero tengo los ojos, las cejas, el color de piel, la frente, la complexión, los pies, los lunares, la lampiñez, la cobardía, el sentimentalismo, y más curiosidades tomadas de los genes de mi padre.-por cierto, soy casi tan enojona como mi mamá-

Esta maraña de contradicciones sólo pudo salir de dos personas tan pero tan distintas. Y finalmente complementarias.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Tedio: el padre de todos los talentos descubiertos

Seguro en una vida pasada (o tal vez en una futura), fui tatuador. Unas de las 25 profesiones soñadas de Bart Simpson.

Me fascina rayonear/garabatear. Desde niña lo hacía en las hojas de atrás de los cuadernos. Me parece que es un síntoma común entre diseñadores. En la secundaria le hice uno con pluma marca "zebra" a una de mis compareñas, Hilda: era un puño cerrado rompiendo la cadena que lo sujetaba de la muñeca. A ella le había gustado ese dibujo cuando lo vio como portada de mi trabajo de historia acerca de la Independencia de México. Le duró una semana, se bañaba con un plástico que lo cubría.

Durante la preparatoria y la universidad me dediqué a rayonearme los brazos cuando me era difícil poner atención en una clase. No sé porqué, pero ante mi falta de interés el dibujo actúa como medio para que pueda poner atención "esta bien profesora de química, no te voy a ver...sí mantengo la mirada fija en tu persona, me voy a aburrir y me dormiré...en cambio si estoy garabateando mi cuaderno o mi brazo puedo seguir escuchándote, recordaré exactamente lo que digas". No sé a que fenómeno de la mente pertenezca este.

Después de salir de la universidad perdí la costumbre. Un par de personas en trabajos anteriores me han pedido que les diseñe un tatuaje. Yo ya garabateaba florituras, runas, grecas, símbolos "como étnicos" desde la secundaria. Hace poco retomé la práctica en la tediosa tarde dominguera:




Los he hecho mejores, pero nunca pensé en fotografiarlos.

Yo no me tatuaría de verdad. Siempre se me ocurre algo nuevo, a veces cambio de opinión respecto a un gusto que pareciera definido...el hecho de saber que me acompañará siempre no termina por agradarme del todo. Por eso los sigo haciendo con pluma bic, o lo que esté más cerca.

El de hoy

lunes, 3 de marzo de 2008

Ejercicio

Sí, es bueno para la salud, libera endorfinas, es el método más eficaz para contrarrestar los estragos provocados por el paso del tiempo, nos sentimos saludables...

Maravilloso. El problema radica en dejarlo de practicar. El cuerpo se desacostumbra, y al retomar la dinámica, el aguante es menor y al día siguiente surge la sensación conocida como "estoy adolorida". Me duelen tanto algunas partes de mi cuerpo, que me hacen pensar en no dejar que pase tanto tiempo sin volverlo a hacer.